Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2008.

JUNTA DE VECINOS

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Se celebra la Junta de vecinos, con siete puntos a tratar en el orden del día: el primero, la instalación de un ascensor, ya que la finca tiene cinco pisos y carece de él. Antes de empezar a debatir, el vecino del bajo D (bendito elemento), se dirige a los presentes y dice:

—Os advierto que yo no pongo ni un euro para el ascensor, y que nadie me venga con leyes, que yo me paso las leyes por el forro de los güevos.

 

EL PRESIDENTE:

 

—Bueno, eso ya lo veremos; habrá que informarse y aplicar la Ley de Propiedad Horizontal.

 

EL DEL PRIMERO:

 

—Y, claro, los del quinto pagarán más que los del primero. Hay que pagar según la altura del piso.

 

EL DEL QUINTO:

 

—Una leche; nosotros somos sólo dos y en tu casa viven seis personas, así que vais a utilizar mucho más el ascensor que nosotros. O pagamos todos iguales o a tomar por culo el ascensor.

 

EL DEL PRIMERO:

 

—Sois dos, pero tu mujer pesa más de 100 kilos (risas del resto de los vecinos, algunas escandalosas).

 

LA SEÑORA DEL QUINTO:

 

 —¿Me estás llamando gorda, tío grosero?

 

LA SEÑORA DEL PRIMERO:

 

—Tú a mi marido no le insultes, verdulera.

 

EL DEL PRIMERO:

 

—Cállate, María, que con esta gentuza es mejor no hablar.

 

EL DEL QUINTO:

 

—A ver si tienes cojones de llamarme gentuza en la calle.

 

EL DEL PRIMERO:

—Venga, vamos a la calle.

 

El vecino del quinto se lanza sobre el del primero; sus mujeres tienen una enganchada y el resto de vecinos no dan a basto para separarlos. Una vez calmada la cosa, el presidente suspende la junta ante la perspectiva de tener que terminarla en comisaría.

 

 

 

01/10/2008 22:37 Autor: jose-b. #. Tema: Humor No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGOS CON MI PULPO

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Pulpo machote, invasor

 

 

EL PEZ-POLLA

—Discóbolo, estoy deprimido. Ha llegado un pulpo a mi zona de influencia que tiene una polla descomunal, así que los otros pulpos y yo estamos temerosos de que se lleve a todas las pulpitas.

—Bah, Pulpito, no te preocupes, ¿no has oído nunca que el tamaño no importa? Además, no es conveniente tener un pene exagerado por distintas razones: a menor tamaño, menos cantidad de sangre necesita bombear el corazón para mantener una erección, y lo más importante es que las mujeres no le dan mucha importancia al tamaño, yo diría que muy poca; ellas están más preocupadas de los sentimientos que del sexo en sí, por lo menos la mayoría de las que yo conozco (excepto un par de ellas de cuyo nombre no quiero ni acordarme); en otras palabras, que prefieren dureza y duración.

 

—Discóbolo, pues nosotros, cuando nos dejaban desnudos en el servicio militar para la ducha colectiva, mirábamos de reojo la herramienta de los demás para comparar. A veces nos poníamos contentos y otras se nos caía el mundo encima. La satisfacción más grande es cuando veías a un musculitos guaperas y pensabas: “menudo chasco se va a llevar alguna”.

—Tranquilízate, Pulpito, el tamaño del pene es un problema que sólo afecta a los hombres, no a las mujeres.

—Discóbolo, cuando hablas así es que eres un pichacorta. Seguro que la tienes más pequeña que el rabillo de una boina.

—Sin comentarios, Pulpito.

 

 

02/10/2008 18:03 Autor: jose-b. #. Tema: Diálogos con mi pulpo Hay 2 comentarios.

APRENDIZ DE PERIODISTA

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Linotipia y rotativa 

 

A partir de los doce años comencé a simultanear los estudios con mi aprendizaje en la editorial más grande del norte de Marruecos, donde se editaban varios periódicos. Al principio fui pasando por las distintas secciones hasta llegar a linotipias, consideradas por aquellos entonces como el súmum de las Artes Gráficas. Después apareció el offset y más tarde la informática hizo presencia invadiéndolo todo, y donde se necesitaban trescientas personas para editar un periódico de gran tirada, ahora esa labor la podían hacer muy pocas personas, con el ahorro en los gastos correspondiente, que no se vio reflejado en la bajada de precios ni de periódicos ni de libros, sino que el aumento de ganancias, como siempre, fue obtenido por los empresarios.

 

Con el tiempo fui acompañando a los periodistas a hacer sus entrevistas, e incluso, cuando el personaje era de segunda fila: futbolistas de poca categoría y similares, el periodista me entregaba el cuestionario y yo me trasladaba y anotaba las repuestas. Después el maestro corregía todas las innumerables erratas que cometía, adjuntaba la fotografía del personaje y las mandaba a talleres, ahorrándose la mitad de su trabajo. Quiero aclarar que yo no cobraba por este trabajo, sino que además estaba agradecido, y el periodista se embolsaba todo, hasta las gracias, que jamás me las dio.

 

Pero lo que más me gustaba era asistir a los juicios. Tengo especial recuerdo de uno de ellos porque el juez tuvo que desalojar la sala (menos mal que a la “prensa” nos respeto y dejó que continuásemos), ya que se formó un gran jaleo: unos en contra, otros a favor y otros riéndose. Se trataba de una demanda de divorcio por parte de una mujer, alegando que su marido la obligaba a realizar sexo anal.

 

El juez llamó la atención severamente a este individuo, que permanecía con cara de alucinado, como extrañado de que no se comprendiera su actitud.

 

En un arranque de sinceridad este hombre se atrevió a hacerle una pregunta al Tribunal:

 

—Señor juez, si su señoría compra un huerto con dos puertas, ¿por cuál de ella entra?

 

El juez, de muy malos modos, le respondió:

 

—Por la que me dé la gana.

 

—Pues eso es lo que hago yo.

 

Entonces fue cuando se lió el jaleo en la sala. En realidad él había “comprado” a su mujer. Así funcionaban las cosas allí: el haber entregado al padre de la mujer un par de vacas creía que le daba derecho a ser su dueño.

 

El juez concedió el divorcio, cosa muy extraña que en un país árabe gane una demanda de divorcio una mujer (en algunos no tienen derecho ni a presentarla).

 

 

 

03/10/2008 12:19 Autor: jose-b. #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

EL CUERVO

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Un lunes por la mañana apareció en mi lugar de trabajo uno de los aprendices con una caja de zapatos en la mano.

 

—Menudo bocata traes hoy, Benjamín.

 

—No es un bocata, es un pájaro que encontré en la Casa de Campo y mi madre no quiere tenerlo en casa.

 

Abrió la caja y allí había un simulacro de pájaro, sin plumas, recién salido del cascarón y feísimo. Yo estaba soltero y decidí criar al pobre pajarillo.

 

Antes de llevarlo a casa pasé por el bar del barrio donde nos reuníamos a tomar unas cervezas. Enseñé el ave a mis amigos y un señor mayor me dijo:

 

—Chaval, eso es un cuervo.

 

Seguidamente me informó de la forma de alimentarlo, aunque me aconsejó que lo tirara a una papelera. Por supuesto no le hice caso en lo de tirarlo a la papelera y lo subí a casa. Todos los días lo alimentaba con exceso: primero, pan mojado en leche, higadito de pollo muy picado, etc., hasta ponerle el buche que se caía hacia delante cuando intentaba andar.

 

Lo bauticé con el nombre de “Judas” y el cuervo fue creciendo. Lo enseñé a volar y lo llevaba encima del hombro, donde siempre volvía después de revolotear. Me acompañaba a mi trabajo donde surcaba la nave de punta a punta y me causaba más de una discusión con mis compañeros a causa de sus cagaditas.

 

Llegó el día soñado. Mi novia, la que hoy es mi mujer, por fin iba a subir a mi piso: yo me relamía pensando la tarde que me esperaba. Al abrir la puerta, “Judas” revoloteó hacia mí para darme, como siempre, la bienvenida. Ella dio un grito espantoso que se confundió con el portazo.

 

—Agggggg, qué pájaro tan horroroso: es un cuervo, y los cuervos son pájaros de mal agüero. Hasta que no te deshagas de él no entraré en esta casa.

 

Esa noche no dejé de pensar ni un momento en su ultimátum: “el cuervo o yo”. Tuve que regalárselo a una amiga.

 

A veces tomamos decisiones equivocadas.

 

 

 

04/10/2008 19:52 Autor: jose-b. #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

O U I J A

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Era un sábado de finales de agosto. Estábamos recién casados y hacíamos planes para salir esa noche. De repente sonó el teléfono y, a través del hilo, la voz de mi cuñado nos hacía una invitación para que fuésemos a cenar a su casa:

 

Veniros a cenar a casa.

 

No me jodas, tío, que tenemos planes para esta noche.

 

Esto es mejor, van a venir dos chicas, que he conocido en la clínica y que con un vaso boca abajo puesto en un cartón que tiene letras y números hablan con los espíritus.

 

Pero bueno, ¿tú te crees que los pájaros maman, o me tomas por tonto?

 

Anda déjame hablar con mi hermana.

 

Ya sabía yo que esa noche tocaba cena en casa de mi cuñado. Y no me equivocaba, nada más mencionarle lo de los espíritus mi mujer estaba deseando ver ese experimento del que le hablaba su hermano. Así que no tuve más remedio que poner mi mini en dirección al Barrio del Pilar.

 

Estuvimos cenando, más bien una merienda-cena, y quedamos en hacer después el experimento y más tarde irnos a pegarnos unos bailes en una discoteca. Las chicas prepararon la mesa con un cartón bastante grande con todas las letras del abecedario y los números, colocados en un círculo, aparte las palabras “Hola”, “Adiós”, “Sí” y “No” en el centro del círculo, si no me falla la memoria.

 

Puso un vaso boca abajo y nos hizo poner los dedos rozando el culo del mismo, que en la posición que estaba quedaba hacia arriba. Una de las chicas comenzó a invocar a los espíritus con la siguiente fórmula: “Somos un grupo de amigos que nos hemos reunidos para hablar con los espíritus, si hay alguno presente que se manifieste”; esta letanía la iba repitiendo de forma machacona y cada vez con un tono más imperativo.

 

Al principio el vaso no se movía, pero de pronto se deslizó hacia el “Hola”. Yo pensé que la chica era la que empujaba el vaso y que se estaba burlando de nosotros, por lo que me levanté de la mesa, pero los demás siguieron sentados, mientras las preguntas y respuestas se iban sucediendo:

 

¿Eres un espíritu bueno?

 

Sí.

 

¿Quieres hablar con alguien en especial de los que estamos aquí?

 

No.

 

¿Cómo te llamas?..

 

En fin, un interrogatorio tipo policía sobre lugar de nacimiento, año de su muerte, etc., y a todo iba contestando. Después cambiaron de preguntas y cada uno preguntaba algo relacionado con lo que quería saber. Yo, desde mi puesto de observación, le pregunté qué número iba a salir en la lotería del sábado, a lo que respondió la chica que sobre ese tipo de preguntas no contestaban, que eran espíritus y la lotería era demasiado material.

De repente el vaso empezó a escribir unos números, y la chica le pidió que los repitiera, y lo que ponía era la matrícula de mi coche: M-888725. Esto me mosqueó porque era muy raro que la que yo creí que movía el vaso supiese la matrícula de un coche que nunca había visto.

 

La chica comenzó una despedida a la que el “espíritu” se oponía:

 

Bueno, te dejamos.

 

No.

 

Nos vamos.

 

No.

 

Nos vamos a bailar.

 

No.

 

Vete en paz.

 

No.

 

Cansada de tanto “No”, volteó el vaso y lo puso boca arriba y nos fuimos “a bailar”. Al ir a coger mi coche sólo encontré el sitio donde lo dejé aparcado. Me lo habían robado.

Nos dirigimos a la comisaría y denunciamos el robo, y como la cosa no tenía arreglo nos metimos los seis en el coche de mi cuñado y nos fuimos dirección a la discoteca Retro. Al llegar a Cuatro Caminos, a la chica que tuvo la discusión con el difunto, se le revolvió el estómago de tal forma que tuvo que bajarse y vomitar en plena calle. Así que tuvimos que llevarla a su casa, y como vivía cerca de la mía aproveché para quedarme en casa y no volver a llevarle la contraria al “espíritu”.

 

 

06/10/2008 18:38 Autor: jose-b. #. Tema: Más allá-Misterio No hay comentarios. Comentar.

A S F I X I A

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                                 Me ahoga el aire al respirar tu ausencia,

                                 que llena a borbotones el vacío

                                 que quedó tras de ti, tan mudo y frío,

                                 y me asfixian la duda y la impotencia.

 

                    Me oprime el aire, sí, sin tu presencia,

                         y en busca de tu sombra desvarío

                         y mantengo el absurdo desafío

                         de no querer rendirme a la evidencia.

 

                         No estás aquí aunque lo ocupas todo

                         y me inundas de angustia y de tormento;

                         todo lo invades, lo acaparas todo.

 

                         Y presa de este ahogo, cruel y lento,

                         voy buscando un resquicio, algún recodo,

                         donde aún pudiera respirar tu aliento.

 

 Gea.

 

La primera vez que leí a esta autora quedé impresionado por su perfección, a la altura de los mejores poetas, vivos y muertos. Espero que un día publique un libro de sonetos, para que sirva de ejemplo de poetas y satisfacción de lectores.

 

 

07/10/2008 20:09 Autor: jose-b. #. Tema: De mis amigos No hay comentarios. Comentar.

C L O N A C I Ó N

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CLONACIÓN

 

Opino que todo lo que el hombre imagina es capaz de realizarlo; sólo necesita dinero para las investigaciones y, sobre todo, tiempo. Se han realizado estudios y logrado inventos que han conseguido, entre otras cosas, anular nuestra capacidad de asombro.

 

En una de las ciencias que más se ha progresado ha sido en la Genética, desde que se logró descifrar el genoma del homo sapiens. Leyendo sobre el tema, y como el imaginar es libre y gratis, mientras por mis ojos iban pasando palabras como manipulación genética, ADN, secuencias genéticas, clonación, etc., al mismo tiempo mi cerebro iba creando una película en la que la ciencia ya había avanzado lo suficiente como para clonar a personas con la misma facilidad que hoy se determina el ADN de alguien.

 

Se podría clonar a cantidad de santos, de los cuales tenemos algunas reliquias; políticos importantes (no estoy pensando en nadie en concreto, así que no os asustéis); hombres de ciencia, mentes privilegiadas que nos han dejado y que, con los medios científicos que hoy día poseemos, serían muy beneficiosos para la Humanidad, aunque no sé si en un entorno distinto sus mentes responderían de igual forma.

 

Pero, sobre todo, partiendo de los restos de sangre depositados en la Sábana Santa, suponiendo que sea auténtica, podría clonarse al mismo Jesucristo, aunque creo que esto que estoy escribiendo ya es un sacrilegio para los cristianos. También pienso que las clonaciones sólo podrán ser físicas, porque somos nuestra educación y nuestro entorno, especialmente en nuestra infancia, que es el período que nos marca.

 

 

 

09/10/2008 19:28 Autor: jose-b. #. Tema: Ciencia (¿ficción?) Hay 2 comentarios.

R E T A Z O S

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Tengo muchos años, seguramente más que todos vosotros. He hecho de todo en la vida, creo que lo único que me falta es montar en globo y tener relaciones homosexuales, aunque nunca es tarde para subir en globo.

 

Desde los nueve años, mis vacaciones de verano me las pasaba trabajando de “traidor” en una editorial (¡niño, tráeme pacá el botijo!, ¡niño, vete a por un bocata con 2 pesetas de chorizo!). Después, mi Universidad fue la calle, el Mundo.

 

El otro día, leyendo Retazos de vida, de SugSpice, vi que tenía algo en común con él: yo también soy un pied-noir, he perdido a un hermano y a mis padres, y sé el desgarro que eso te produce, sobre todo la muerte de mi madre que, a pesar de mis años, es cuando sentí que se partía el cordón umbilical que me había tenido unido a ella y noté el sentimiento de impotencia más grande de mi vida. En lo referente a la música me lleva mucha ventaja, ya que yo quise aprender a tocar la guitarra, pero como las clases eran gratis, el profesor me dijo que sólo quedaban plazas para bandurria. Lo único que aprendí a tocar fue “clavelitos” (mi-fa-mi-fa-mi, mi-fa-mi-fa-mi) antes de mandarlo a hacer puñetas.

 

Después, en París, donde en mayo del 68 unos gendarmes me metieron en un furgón y casi sin darme cuenta de nada me pusieron directamente en España por la simple tontería de encontrarme, por casualidad, en medio de un follón donde la gente lanzaba adoquines a la policía y yo los fotografiaba, aunque en el informe policial ponía que yo portaba en mis manos cuarto y mitad de adoquines. Una vez en España fui “invitado amablemente” a hacer el Servicio Militar. Allí me encontré con un español nacido en Orán (Argelia), que, según él, que era mayor que yo, y también repescado, había sido miembro activo de la OAS (Organisation de l’Armèe Secrète). En cuanto llegaron los legionarios al campamento, nos alistamos con ellos.

 

En aquellos años había una competencia atroz con Regulares 2 y desfilábamos a 180 pasos por minutos y no a los 140 que lo hacen hoy, según oí en la tele. Por la mañana tenías que ir vistiéndote muy despacito, sin que lo notara el imaginaria, porque al terminar el toque de corneta ya tenías que estar formado en el patio. Desayuno e instrucción a tope. Otros días tiro, marchas, en fin, todo el día liados.

 

Pues este pied-noir, de apellido Pagán, en las clases de teórica (asignatura sobre armamento, tácticas de combate, etc.) se quedaba frito, lo que llevaba implícito hacer unas cuantas flexiones o un paso ligero de esos que las rodillas llegan hasta la frente. Un día de fuerte calor africano mi compañero pegaba cabezadas de todos los colores, hasta que se percató el suboficial que impartía la clase:

 

—Pagán, hágase 20 flexiones a ver si eso le quita el sueño.

 

—No pienso hacerlo, puede usted tomar las medidas que crea más oportunas.

 

—Muy bien, voy a dar parte por escrito de usted porque yo no tengo autoridad para meterle el paquete que le va a caer, ni el que a mí me gustaría.

 

—Le advierto que alegaré en mi defensa que usted es nulo como profesor, a no ser que me explique cómo se coloca una bomba en una caja de cerillas, o en un coche para que explosione nada más arrancar o a los diez minutos de puesto el motor en marcha.

 

—Usted no puede alegar nada; usted ha cometido un acto de indisciplina muy grave y deberá enfrentarse a las consecuencias, y como usted es nuevo, le advierto que no le van a gustar nada.

 

No sé lo que pasó, si los mismos legionarios le pusieron al corriente de lo que se jugaba, pero el caso es que desertó. Seguro que pasaría a Marruecos, ya que dominaba perfectamente el árabe. Ni siquiera se despidió de mí, no sé si porque yo le había dicho que de niño “trabajé” en el periódico del FLN (Front de Libération Nationale) argelino o simplemente por razones logísticas.

 

Todos tenemos un pasado, una vida, unos más dura que otros (la vida); por eso, puedo aconsejar y aconsejo (sin cachondeo) que procuremos olvidar lo malo pasado y hacer lo imposible por hacer agradable el tiempo que quede por vivir.

 

10/10/2008 23:14 Autor: jose-b. #. Tema: Relatos Hay 2 comentarios.

B É S A M E

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                    Cuando me sientas cansado, apático y deprimido,

                    y quieras hacer algo por mí, bésame.

                    Eso hará que mi alma se ilumine

                    y mi imaginación vuele hacia ti.

                    Eso hará que el roce de tus labios

                    cree una corriente magnética entre los dos

                    y desaparezcan todos mi temores.

                    Eso hará que la proximidad de tu cuerpo

                    cree un camino imaginario que me conduzca hacia ti,

                    hacia tu playa, a ese hueco en tu cama,

                    en tu corazón y en tu alma, que me tienes reservado.

                    Estando en tu hueco, lo demás no tiene importancia.

                    Así que, cuando veas que agonizo, bésame,

                    porque aunque esté muerto resucitaré.

 

 

12/10/2008 13:12 Autor: jose-b. #. Tema: Poesías mías. Hay 3 comentarios.

L I B E R T A D

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                                   Tengo unas ganas de vivir tremendas,

                                   porque en el frío que mi vida tiene,

                                   ha puesto Dios un sol que la encandila.

 

                                   Tengo unas ganas de vivir sin orden,

                                   porque mi vida ha sido rigurosa,

                                   y quiero hacerla estallar en mil pedazos.

 

                                   Tengo unas ganas de vivir sin normas,

                                   que me encadenan a lo que los otros

                                   les parece que es bueno, y me aniquila.

 

                                   Quiero vivir mi libertad auténtica,

                                   bebiendo el agua de mis pozos íntimos

                                   y amando mis instintos verdaderos.

                                   Quiero vivir mi amor bárbaramente,

                                   sin olvidar ¡ya que se que tengo alma!

                                   para que mi pasión sea un tormento.

 

                                   Quiero vivir mi amor al aire libre,

                                   sin rascacielos y sin ateneos,

                                   exactamente igual que los gorriones.

 

                                   Quiero vivir mi amor sobre tus labios,

                                   para sorber tu vida lentamente

                                   como moja la lluvia las praderas.

 

                                   Quiero vivir mi amor sobre tus ojos

                                   para mirar mi mundo en tus pupilas

                                   y estar así orgulloso de mi mismo.

 

                                   Quiero tener tus labios entreabiertos, 

                                   tu mirada perdida, aquel aliento,

                                   de tu boca quemándome en la mía.

 

                                   Quiero probar, si es que dos seres se aman,

                                   que brotan primaveras en sus vidas,

                                   y corren por sus pulsos mil caballos.

 

                                   Quiero ser arrastrado en la corriente

                                   y que tu amor se lleve en su crecida

                                   todo mi ajuar hacia ninguna parte.

 

Desconozco al autor.

12/10/2008 22:16 Autor: jose-b. #. Tema: Poesías que me gustan. No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGOS CON MI PULPO

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PULPO EN PLAN CHULETA

 

 

Se encontraba Discóbolo sentado, como siempre, en su ordenador, cuando oyó que el timbre de la puerta sonaba con insistencia.

 

—Voy, un poco de calma, que no estoy para esprintar.

 

Al abrir la puerta, una masa viscosa con ocho tentáculos se le lanzo encima y comenzó a abrazarle.

 

—Pulpo, qué alegría, creí que habrías caído en las redes de arrastre de algún pesquero o atravesado por el tridente de algún submarinista desaprensivo.

 

—No ha nacido el que se atreva, Discóbolo, ya sabes que a chulo y a la taba se murió el que me ganaba.

 

—No cambias, Pulpo. Cuéntame qué ha sido de tu vida.

 

—Lo de siempre, dejando mal al Tenorio: Yo no digo poesías, pero follo que te cagas.

 

—O sea, que después de estar casi un año perdido, apareces vacilón y colocado.

 

—Que no, Disco, que no. Es que este año he vivido rodeado de gente marginada, macarra y de mal vivir. Disfrutando de la noche; vamos, saliendo más de noche que el camión de la basura. Además, sabes que nunca he tomado drogas y que no pienso volver a hacerlo.

 

—Ahora dime que eres virgen y te creo.

 

—Te lo juro por mis niños, Discóbolo.

 

—¿Y a qué viene ese vocabulario de chulo barriobajero?

 

—Es que he aprendido mucho por esos barrios castizos.

 

—La verdad es que físicamente te veo muy bien.

 

—Para conseguir este cuerpazo me he machacado todos los días durante un fin de semana. Me apreté no una, ni dos, sino tres series de abdominales de una repetición y me hice un par de tablas: una de quesos y otra de ibéricos.

 

—Bueno, déjate de tonterías porque me apetece seguir contigo aquellas charlas que teníamos, cuando te enfadaban los temas políticos y teníamos nuestras discusiones constructivas para ambos, y digo “ambos” por ser exageradamente amable contigo. Quiero saber de tu vida, de tus amoríos, si te has casado, cómo te va en el trabajo, etc.

 

—¿No te parecen muchas preguntas a la vez?

 

—Vale, empieza por donde quieras.

 

—De casarme, nada. Todos mis amigos están divorciados. Les han quitado los hijos, el piso, y encima tienen que pagar una pasta al mes y a sus ex mujeres se las follan cubanos sin papeles. Según estos amigos, después de la vuelta del viaje de novios, su felicidad fue cayendo en picado, así que, a riesgo de joderme la columna vertebral, haré como Juan Palomo: “yo me la chupo, yo me la como”, o si no las ventosas de mis tentáculos van a perder el poder de succión de tanto usarlas.

 

—Es decir, ¿que sigues de juerga en juerga?, y, por favor, modera tu lenguaje, que algún día esto lo leerán mis nietos y no quiero que se lleven una opinión equivocada de su abuelo, por aquello de “dime con quién andas y te diré quién eres”.

 

—¿Te ofende? A ti lo que te pasa es que, desde que no estoy contigo, pierdes más aceite que las furgonetas de Locomía y un gitano juntas. Y sí, me paso todas las noches de cacondeo. Es que me he convertido en una ONG del sexo, y ahora, en verano, con unos cursitos de idiomas, ni las extranjeras se me escapan. Toma nota, ignorante: tu sei la più bella del mondo (quiero acostarme contigo); Io sono innamorato di te, ¿vorresti sposarti con me? (mis amigos ya han pillado cacho, ¿por qué no te acuestas conmigo para que no se rían de mí mañana?). ¿Ves? Si a esa cultura le añades este físico, pues éxito asegurado. Además, me he endurecido mucho: ya no me dan pena las necesidades fisiológicas de las pulpitas. Y es que al mirarme al espejo me he dado cuenta de que estoy llamado a ocupar el gran hueco que ha dejado Nacho Vidal al retirarse.

—Tendré que reeducarte.

 

—Anda ya. ¿Prefieres que sea un pijo superhastiado a que me confundan con esos mugrosos parásitos sociales de ideología peligrosa de izquierda? ¡Qué superfuerte, tío! ¡O sea, que no se desparramen!, ¡¿vale?!

 

—Desde mañana, te quiero ver aquí para empezar las clases. Venga, sigue contándome cosas de ti.

 

—Bueno, del trabajo… sabes que soy muy exigente, así que he aceptado un curro donde me pagan una miseria por trabajar doce horas cada noche. Trabajo de desatrancador de tuberías… femeninas.

 

—Mejor es dejarlo, ya mañana hablaremos de cómo tienes que hablar; si no lo haces así, tienes dos opciones: o “a la gallega”, o volver al río de donde te saqué.

 

—Ok, brother.

 

 

14/10/2008 02:15 Autor: jose-b. #. Tema: Diálogos con mi pulpo No hay comentarios. Comentar.

M E L A N C O L Í A

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                                        A ti, por quien moriría,

                                        me gusta verte llorar.

                                        En el dolor eres mía,

                                        en el placer te me vas.

Eduardo Marquina

 

 

 

 

14/10/2008 05:02 Autor: jose-b. #. Tema: Poesías que me gustan. Hay 2 comentarios.

EL PODER DE LA MENTE

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Hubo una época de mi vida en la que, a raíz de una experiencia de percepción extrasensorial fortuita, sentí un gran interés por la parapsicología y adquirí bastantes libros que trataban sobre el tema, entre los que destacaba la Enciclopedia de las Ciencias Ocultas y la Parapsicología, de ocho tomos, y me convertí en un gran conocedor de los fenómenos paranormales.

Llevé a cabo muchos experimentos, bueno llevamos, porque yo embarcaba a mis amigos en mis historias, unos con más éxito que otros, desde la oui-ja a las megafonías,  pasando por la escritura automática, para la que me fabriqué un artilugio especial. Pero de todos ellos, del que guardo mejor recuerdo fue de uno que consistía en que cuatro personas, valiéndose de un solo dedo elevaban una silla con una persona sentada hasta la altura de la cabeza (una levitación con cierta ayudita).

Vinieron a cenar a casa dos matrimonios amigos, y después de la cena nos pusimos manos a la obra. Primero elevamos a una mujer de poco peso, y, admirados por el resultado, decidimos repetir el experimento, pero esta vez haciendo que se sentara en la silla la persona más corpulenta de las que estábamos en el salón de mi casa: mi amigo Jose, individuo de casi 90 kilos.

Cuando la silla se encontraba a la altura de 1,5 m, a mi amigo Manolo, que era uno de los que elevaba la silla con su dedito, se le escapó un pedo que, aunque lo intentó, no pudo ahorcarlo. La mujer, que también estaba en el experimento, muy discreta ella, soltó una carcajada y un grito: “Manolo, ¿qué haces?”. Todo el disimulo de los restantes no valió para nada porque empezamos a reírnos, perdimos la concentración, la silla se cayó y el golpetazo en el suelo fue tremendo para el que estaba sentado.

 

 

 

14/10/2008 12:07 Autor: jose-b. #. Tema: Ciencia (¿ficción?) No hay comentarios. Comentar.

ECHANDO LA VISTA ATRÁS

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                                   Ahora... ahora es la hora de recapacitar...

                                   de hacer un balance de la vida,

                                   de ver lo que he hecho

                                   y lo que me ha quedado por hacer.

                                   

                                   Un balance de objetivos conseguidos,

                                   de sueños imposibles de realizar,

                                   de fidelidades por convencimientos,

                                   de infidelidades por deseos.

                                   

                                   De ¿por qué no le dije aquello?,

                                   de ¿por qué no me callé?

                                   ¿Por qué tomé aquella decisión?

                                   o ¿por qué no lo hice?

                                   

                                   ¡Qué cantidad de preguntas me asaltan...

                                   todas sin una respuesta coherente!

                                   Sobre todo: ¿Por qué a mí?

                                   o ¿por qué no a mí?

 

 

 Escrita antes del trasplante.

 

15/10/2008 21:40 Autor: jose-b. #. Tema: Poesías mías. Hay 1 comentario.

DIÁLOGOS CON MI PULPO

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PULPO MACHISTA

 

—Hola, Pulpito, ¿vienes a tomar ya las clases de las que hablamos?

 

—Mira, Disco, déjate de chorradas, que no tengo hoy los huevos para colgarme farolillos. ¿Me entiendes? Además, he ligado dos pibitas y vamos a recordar viejos tiempos.

 

—Eh, no te pases. Yo soy un hombre casado y fiel a mi mujer.

 

—Vamos, ¡no me jodas! ¿No recuerdas aquella aventura que tuvimos con aquella camarera tan desgarbada del hotel en Mallorca y su amiguita la featona? Sí, ya sé que en cuanto pudiste me dejaste solo con las dos, pero eso seguro que no lo has contado, ni lo del gatillazo, y mucho menos enseñado las fotos.

 

—Estas cosas me pasan por tener amigos chantajistas: aun así, no pienso acompañarte.

 

—Que sí, hombre, que sí. Verás: son chicas amenas, escasas de neuronas. Eso sí, hay que ir cargado de cubatas para soportarlas. La más alta es ludópata, así que, si quieres, te la llevas al bingo, con que cante una línea es tu esclava sexual toda la noche, y la otra, con dos cubatas de garrafón va apañada.

 

—Eso no es una razón suficiente para que sean livianas en asuntos de sexo.

 

—No te enteras, Contreras: Una tiene dominio de lenguas: francés y griego, aunque sólo sabe decir oui y dracma. A la otra la llaman “La Sorbona”, y no por haber estudiado en la universidad parisina, porque ella no tiene estudios y en cada momento lo demuestra. Nosotros vamos a buscar sexo, y si surge amistad, pues salimos corriendo. Y, claro, elijo yo, que para eso tengo mi técnica. Cuando voy acompañado, las suelo decir: “Oye, chata, ¿ves este cuerpazo serrano que tengo? Pues vente conmigo, que cuando veas a mi amigo te vas a quedar más colgada que mis güevos”.

 

—¿No me digas que soltando esa grosería ligas?

 

—Mira, Disco, soy tan chulo que gané un concurso de comer hamburguesas en una hora, y eso que durante los primeros cuarenta y cinco minutos me estuve tirando a la presidenta del jurado. Pero la verdad es que llevo una racha mala, y aunque estén más estropeadas que la cama de la niña del exorcista, como voy a ir muy borracho, no lo notaré.

 

—¿Y por qué no las dejas que se autoinduzcan ellas solitas sus orgasmos?

 

—No sabrían. La rubia se pone la compresa al revés, y, aunque está muy depiladita (antes parecía que llevaba entre las piernas una liebre acostada), cuando le hacen la prueba de la alcoholemia, siempre el aparato que le toca a ella lleva en la punta un glande incluido. A la otra nadie le hace caso; pasa más inadvertida que un pedo en un yacusi. Así que obra misericordiosamente con tus prójimas.

 

— No te puedes imaginar la producción de bilis que produce mi hígado al oírte, mucho más si hago el amor con esas mujeres que me propones.

 

—Hazme ese favor, Discóbolo, ¿no ves que sólo ligo con cayos malayos? Antes de acercarme a ellas, tengo que respirar hondo y contar hasta el infinito… varias veces. Además, no puedo aspirar a otra cosa con los 540 eurazos que gano al mes por mis doce horitas diarias de curro, y eso que he recorrido cientos de empresas, pero aguanto menos en el curro que tú debajo del agua. Cuando te pones así de duro conmigo, me dan ganas de recurrir a la famosa frase esa de “¿para qué discutir si esto se puede arreglar a hostias?”

 

—Pulpito, desparece de mi vista y no vuelvas hasta que te hayas convertido en una persona, porque ahora eres un despreciable machista. Y yo también sé decir frases de gente como tú. Ahí va una: “¡Jesús te ama! Todos los demás pensamos que eres un cabronazo”.

 

—Vale, hasta mañana.

 

 

16/10/2008 21:16 Autor: jose-b. #. Tema: Diálogos con mi pulpo Hay 2 comentarios.

V A C I O

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                                        Hoy me siento solo.
                                        Mi musa,
                                        mi eterna compañera,
                                        instigadora de poemas,
                                        me abandona.

                                        Hoy me siento triste.
                                        Mi mente,
                                        factoría de sueños,
                                        coordinadora del verbo,
                                        se adormece.

                                        Hoy me siento helado.
                                        Mi alma,
                                        fuente del espíritu,
                                        generadora de vida,
                                        me falla.

                                        Hoy me siento mal.
                                        Mi corazón,
                                        baúl del sentimiento,
                                        guardián de mis anhelos,
                                        me niega.

                                        Hoy, 
                                        definitivamente,
                                        no es mi día.
                                        ¿No será que tú me faltas?...

Autor desconocido.

17/10/2008 21:15 Autor: jose-b. #. Tema: Poesías que me gustan. No hay comentarios. Comentar.

R E E N C U E N T R O ( I )

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El Rif es una región del norte de Marruecos, en su zona mediterránea, comprendida entre las ciudades de Tetuán y Melilla, y donde sus habitantes se diferencian del resto de habitantes del país, ya que son bereberes, e incluso tienen un idioma propio, totalmente diferente al árabe, que se denomina chelja (rifeño o tarifit), de origen kamita (como el euskera).

 

Territorio rico en minerales, pero sin explotar. Pienso que en aquellos tiempos la maquinaria era muy precaria y muy costoso el transportarla a sitios tan poco accesibles, y hoy día han descubierto que es mucho más rentable la siembra de marihuana para la obtención de hachís que cualquier otro tipo de negocio, ya que la climatología es perfecta para este cultivo.

 

Pues allí, diez años después de terminar la Guerra de Marruecos, mi padre, que era “especialista” en corcho, fue enviado por su empresa para la planificación, explotación y exportación de este material a la Península, ya que Marruecos se había convertido en parte de España (Protectorado).

 

Al principio lo pasó bastante mal, y, como la zona era bilingüe, decidió aprender el árabe por si en un futuro era trasladado a otra región del país. Yo creo que esto fue un error, porque el día 7 de julio de 1936 un par de militares llegaron a su lugar de trabajo. Ni siquiera tuvieron la decencia de citarlo para evitar el susto a mi madre; claro que lo que se preparaba no era ninguna tontería como para andar con delicadezas.

 

—Buenos días.

 

—A las buenas nos dé Dios.

 

Tengo que reconocer que mi padre poseía un humor muy fino y no captó lo que le iba a hacer desaparecer ese humor por muchos años.

 

—¿Usted habla árabe?

 

—Sí, señor, llevo muchos años en estas montañas y nunca he necesitado intérprete. Desde que hablaba por signos hasta hoy he aprendido mucho. Tenga en cuenta que somos la única familia española en muchos kilómetros a la redonda.

 

—Basta ya de tanta cháchara. Desde mañana, que deberá presentarse a las 9:00 horas en el cuartel de Tropas Indígenas, queda usted militarizado.

 

—Debe haber un error (mi padre, aislado en aquella zona, no se enteraba de nada), yo ya cumplí mi Servicio Militar.

 

—Es igual, España necesita intérpretes para las Tropas Indígenas y usted, por el hecho de hablar árabe, queda nombrado Sargento del Primer Tábor (Batallón) de Regulares de Tetuán, número 1.

 

Mi padre, sin alterarse (según él), se atrevió a preguntarles por qué era nombrado Sargento y no Teniente, por ejemplo.

 

—Porque tendrá que estar en contacto directo con la Tropa. Usted preséntese en el cuartel y allí le explicarán cuál es su cometido, y tenga en cuenta que si no lo hace será considerado como traidor a la Patria y se le aplicará la pena correspondiente.

 

Mi padre, que no tenía intención de que le agujereasen la camisa, a las 9:00 horas del día siguiente se encontraba en un despacho del cuartel, frente a un Comandante bajito y rechoncho.

 

Con un petate, portado por un soldado indígena, se presentó en casa (teníamos dos: una en Tetuán y otra en el lugar donde mi padre iba siendo trasladado), donde mi madre tuvo casi que rehacer el uniforme, ya que le quedaba un pelín pequeño. Estuvo una semana recibiendo instrucciones, hasta que lo trasladaron a Ceuta desde donde partió hacia la Península al mando de aquellos salvajes, además con la orden de que les dieran “carta blanca”…, de momento.

 

Después les dieron permiso para regresar a Tetuán, donde contaron que los “rojos” no eran demonios, y que en la guerra se podía violar a placer y robar a dos manos. El “efecto llamada” fue extraordinario: tuvieron que ampliar las Unidades de Regulares (Infantería Indígena). En la segunda tanda tuvieron que controlarlos más, incluso más de uno fue al paredón como escarmiento para el resto.

 

Cierto día, mi padre visitó a los heridos de su Tábor ingresados en el Hospital de Ronda y notó un olor tan nauseabundo que tuvo que comunicárselo al Alférez-Médico, el cual ordenó una limpieza general en la sala.

 

Debajo de la cama de un herido había un saco, y al abrirlo encontraron una cabeza humana que portaba dientes de oro y una mano derecha con una alianza del mismo material. Iban examinando a los cadáveres, y, si llevaban oro, se apoderaban de ellos. A éste, en el fragor de la batalla, no le dio tiempo a hacer su rapiña e iba guardando los miembros amputados para mejor ocasión; pero no tuvo tiempo: una bala “roja” se le alojó en la cabeza y acabó con su vida en unos días.

 

Una noche —contaba mi padre— habían recibido la orden de realizar una operación conjunta con el Tercio Duque de Alba, que operaba por aquella zona. Se trataba de emboscar a una Compañía de republicanos que debería ser desalojada por La Legión de

un pueblo de la Serranía de Ronda llamado Júzcar, y así cogerlos entre dos fuegos para evitar que se llevasen materiales y víveres muy necesarios para las Tropas nacionales.

 

La Legión había hecho perfectamente su trabajo, pero el Servicio de Información republicano —por ser amables con ellos les doy este nombre— había dado la noticia del ataque del pueblo por parte de La Legión y lo habían desalojado. Así que, al llegar el Tercio a los almacenes, los encontró casi vacíos y sólo un hombre que intentaba aprovecharse de la circunstancia para aprovisionarse de víveres. Naturalmente, fue hecho prisionero para obtener una posible información.

18/10/2008 11:41 Autor: jose-b. #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

R E E N C U E N T R O (y II)

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A la 1:50 horas de la madrugada, en el puesto donde se encontraba mi padre aún no se había oído ningún disparo y los centinelas vieron las siluetas de los legionarios que confundieron con los republicanos que huían; dieron la voz de alarma y se abrió fuego contra ellos. En el jaleo de la batalla alguien lanzó el clásico grito de ¡viva Franco!

 

—Eh, que somos Regulares.

 

—Nosotros, el Tercio.

 

—Alto el fuego.

 

—Alto el fuego.

 

Afortunadamente sólo hubo un legionario herido. Un Hombre (con mayúsculas) de dieciséis años. Naturalmente había falseado la edad y el nombre, aunque ese detalle los Mandos lo ignoraban a la hora de alistarse a La Legión. Tenía un disparo que desde la sien le recorría todo el hueso parietal, pero sin penetrar en la cabeza. Nada mortal, aunque el legionario perdía mucha sangre, hasta que lograron detener la hemorragia. Una cosa que llamó la atención a mi padre fue que el hombre despedía un fuerte olor a coñac.

 

—Este hombre está borracho —le dijo al Teniente legionario.

 

—No, los hombres toman un jarrito de coñac antes de entrar en combate, y a él, o se le ha ido la mano o no debe estar muy acostumbrado.

 

A mi padre le sorprendió esta medida porque sus Tropas, antes de entrar

en combate, si tenían tiempo, rezaban.

 

Se despidieron los dos Cuerpos de Choque y partieron cada uno a su destino, después de haber repartido los pocos víveres que habían dejado en su huída los republicanos. La Legión tenía su centro de operaciones en Jerez de la Frontera. Al interrogar al hombre que traían prisionero desde el almacén, se percataron de que era homosexual de esos que tienen mucha “pluma”, y una vez comprobado que no tenía nada que ver con el Ejército enemigo, decidieron pasar un rato de risas a su costa.

 

Montaron una pantomima de juicio sumarísimo y le condenaron a muerte. Le encerraron en el calabozo y le obligaron a beber gran cantidad de aceite de ricino. A la mañana siguiente le condujeron al patio, le ataron a un tronco con las manos libres para que pudiera moverlas libremente y frente a él montaron un pelotón de ejecución. El mariquita no paraba de pedir clemencia pregonando su inocencia de cualquier delito. El Sargento hacía oídos sordos y pronunció las órdenes de rigor con mucha parsimonia: “Carguen armas”, “Apunten”… “Fuego”. Se oyó un estruendo tremendo de nueve fusiles vomitando fuego. El hombre no murió, se palpaba el cuerpo agitadamente y miraba sus manos buscando sangre. Sólo salía una palabra de su boca: “ayyyy, ayyyy, ayyyy”. Los soldados se retorcían de risa mientras recogían los casquillos de las balas de fogueo. El Sargento, dirigiéndose a los soldados, entre risotadas, les ordenaba: “Soltarlo, darle un pantalón, que ése está cagado hasta el dobladillo, y que se vaya para su pueblo”.

 

 

¡Las vueltas que da la vida! Mi cuñado tenía una novia, con la que se casó, y el padre de ésta, hombre rudo, campechano donde los hubiese, y yo, hicimos una gran amistad, a partir de que se enteró de mi paso por el Tercio Gran Capitán, ya que él había estado enrolado en el Duque de Alba. Tenía este hombre varios tatuajes: el clásico “amor de madre”, un corazón atravesado por una flecha y, sobre todo, un nombre de mujer que le antebrazo derecho: Isabel (su mujer se llama Ana). Él alegaba que era muy jovencito cuando bebía los vientos por la tal Isabel y que le dio su palabra de volver para casarse con ella, pero al terminar la guerra en el pueblo le dijeron que ella y su familia habían huido a Argentina y jamás volvió a saber nada de ese amor que tantas noches le había mantenido en vela.

 

En cierta ocasión, un día de un verano caluroso, mi padre, que vivía en otra ciudad, decidió hacerme una visita, y coincidimos con este amigo mío. Los presenté, y, al darse la mano, mi padre clavó su vista en el brazo del legionario y, sin rodeos, le preguntó:

 

—¿Tú estuviste en la batalla de Júzcar? —Mi padre no había olvidado el tatuaje de aquel chaval que en un momento creyó muerto por un balazo en la cabeza.

 

—Sí, ¿cómo sabes tú eso? —preguntó mi amigo extrañado—. Allí me dieron un balazo en la cabeza —mientras decía esto se retiraba el pelo para mostrar la cicatriz.

 

—Yo era el Sargento de Regulares.

 

Los dos hombres dieron un salto, como movidos por un resorte y se fundieron en un abrazo, mientras sus ojos se iban humedeciendo. Yo, que conocía la historia por parte de Pepe, ya que no recordaba haberla oído de labios de mi padre, y con la idea de recabar detalles y relajar un poco la tensión, le dije:

 

—Pepe, mi padre no fue; él, donde pone el ojo pone la bala. Si hubiese sido él ahora no estarías invitándonos a unas cervezas.

 

—¿Quién ha dicho que voy a ser yo el que pague esta fiesta?

 

Hubo risas y seguimos tomando cañas y ellos recordando detalles de aquella noche.

 

 

 

18/10/2008 13:29 Autor: jose-b. #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

ADVERTENCIA

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                                        Si alguna vez sufres —y lo harás—

                                        por alguien que te amó y que te abandona,

                                        no le guardes rencor ni le perdones:

                                        deforma su memoria el rencoroso

                                        y en el amor el rencor es sólo una palabra

                                        que no se aviene nunca a un sentimiento.

                                       

                                        Soporta tu dolor en soledad,

                                        porque el merecimiento aun de la adversidad mayor

                                        está justificado si fuiste

                                        desleal a tu conciencia, no apostando

                                        sólo por el amor que te entregaba

                                        su esplendor inocente, sus intocados mundos.

                                       

                                        Así que cuando sufras —y lo harás—

                                        por alguien que te amó, procura siempre

                                        acusarte a ti mismo de su olvido

                                        porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.

                                       

                                        Y aprende dignidad en tu derrota

                                        agradeciendo a quien te quiso

                                        el regalo fugaz de su hermosura.

 

 

 

Felipe Benítez Reyes.

 

 

 

19/10/2008 18:09 Autor: jose-b. #. Tema: Poesías que me gustan. No hay comentarios. Comentar.

G R A N J A (Primera parte)

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La vida es caprichosa y en ella suelen triunfar las personas que tienen suerte, aunque la suerte, a veces, si no la buscas, te esquiva, te regatea. Yo no me quejo de mi suerte, pero podía haber sido mucho mejor, y cada cual tiene que apencar con lo que le toca.

 

De entrada fuimos seis hermanos y tres primos, agregados por diversas circunstancias: uno, hijo único y con la cara más dura que el diamante. Mi padre le llamaba “el niño de Puertorrico”, porque siempre estaba pidiendo café. Claro que lo que por aquel entonces tomábamos era malta tostada. Se agregó porque se encontraba muy solo; otra, porque la chica se quedó huérfana de padre y madre, y la tercera porque en la ciudad era más fácil estudiar. Ni qué decir tiene que nadie aportaba nada a casa, y mis padres, siguiendo la misma táctica, nos enviaban a los tres pequeños durante las vacaciones a la granja (por llamarla de alguna forma) de mi tío, padre de la “estudiosa”. A esta finca sólo la separaba del mar una carretera sin apenas tráfico, y allí nos recibían a los tres hermanos con los brazos abiertos.

 

Nosotros nos sentíamos felices, hacíamos las cosas de buena gana y sabíamos que nuestros tíos nos querían y nosotros a ellos, más a mi tía, que era nuestra protectora y la que salía siempre a defendernos en contra de algunas de las barbaridades que se le ocurrían a mi tío. Con el paso del tiempo se te queda la conciencia más tranquila al pensar que con lo que ayudábamos dejábamos de ser unos parásitos y les evitábamos gastos en personal o le aliviábamos un poco su trabajo. Además, éramos niños curtidos por la vida desde nuestro nacimiento, y nada nos asustaba. Lo mismo podíamos estar de cuatro a seis horas montados a caballo, pero sin montura, a pelo (los que han montado a caballo saben lo que es esto), que estar recogiendo leña en el monte para el fuego bajo una temperatura por encima de los 40 ºC. Nada nos cansaba.

 

Ami tío se le podía ganar a todo, menos a inconsciencia ni a fuerza bruta: era un auténtico Sansón. Aun hoy, cuando veo algunos programas de fuerza, recuerdo tantas cosas increíbles que él realizaba, que lo de la televisión me parece un juego de niños. Pondré un par de ejemplos para dar una idea de su fortaleza: cuando venía el camión del grano cargado con sacos de 100 kilos, él lo descargaba dos a dos, un saco debajo de cada brazo, y el segundo ejemplo es que en una ocasión que un macho cabrío le atacó, de un puñetazo en la cabeza le dejó sin conocimiento, lo que a cualquiera le hubiese costado trabajo hacerlo con una maza de cinco kilos. Tenía la filosofía de que la comida hay que ganársela, porque así nos haríamos unos hombres. Tengo que reconocer que a su hija la trataba igual que a nosotros, sin ningún tipo de discriminación positiva.

 

En la granja no había electricidad, por lo que nuestra vida se regía casi por las horas de sol, ayudados a veces por unos quinqués o candiles en las pocas horas que estábamos despiertos sin luz solar. Un día cualquiera de nuestra vida allí transcurría de la siguiente forma: sobre las 4.00 horas de la madrugada, cuando mi tío entraba en nuestra habitación, se liaba un revoleteo de los angelitos de la guarda que se las piraban a toda leche, porque el señor llevaba siempre una honda de pita (fabricación propia) que dejaba caer con cierta violencia sobre nuestros dormidos cuerpos al grito de “To er mundo arriba que está er zó en mitá der cielo y las cabras están nerviosas”. Estas caricias a veces llegaban a levantar ampollas, pero soy consciente de que no lo hacía con mala intención, sino como una broma de las suyas (vamos, para empezar el día con buen humor). Lo que pasaba, creo, es que no controlaba su fuerza ni su consciencia.

 

Lo primero era desayunar un tazón de café con queso de cabra migado que pensábamos que eso era una “delikatessen” reservada a los dioses, ambrosía pura. Después, con el último trozo de queso en la boca nos dirigíamos, junto a mi tío, al cabrero y algunos más, a ordeñar a las casi 200 cabras para que por la mañana la leche fuese recogida por un camión y transportada a la ciudad. Un dato curioso es que cada cabra tenía su nombre.

 

Mi tío tenía un sentido del humor muy suyo, y te hacía bromas como la de decirte que bebieras a morro en un cubo de leche y, cuando estabas en plena faena, te hundía la cabeza hasta las orejas, con la consiguiente carcajada de todos los presentes; yo creo que se reían hasta las cabras. Otra muy buena fue aquella en que, ante la insistencia de mi hermano pequeño por ayudar, le puso a ordeñar a un macho cabrío, que lo único que hacía era darle patadas al pobre niño, harto de apretones testiculares.

 

Después del ordeño nos dirigíamos al mar a recoger los sedales lanzados por mi tío la tarde anterior. Era un sedal grueso del que partían varios sedales de distintos tamaños con anzuelos en los extremos, excepto de uno que en un extremo portaba un trozo de plomo y en el opuesto el correspondiente corcho, para mantener los anzuelos a la profundidad deseada. Era raro si algún día algún anzuelo no traía un pez, y el sacarlo era cosa de mi tío, ya que se necesitaba una fuerza descomunal para sacar aquella cantidad de anzuelos con peces de tamaño considerable. Mientras nosotros nos dábamos un baño en el mar.

 

De vuelta a casa nos tocaba barrer los corrales y chiveros, y limpiar uno a uno los comederos de todas las cabras, para eliminar las piedrecitas que venían con el grano que se les daba como complemento vitamínico, con el fin de aumentar la producción láctea. Y de vuelta, al desayuno, por segunda vez. Después libres toda la mañana. Hasta la hora de comer teníamos tiempo libre para ir a la playa a bañarnos o hacer lo que quisiéramos, si no nos buscaban algún trabajillo extra como subir al monte a recoger leña (raíces de brezo era la mejor) o sembrar las tomateras e ir regando planta por planta. Menos mal que sólo se regaba una sola vez al plantarla. Medio jarrillo de agua por planta, transportada en cubos desde un pozo; sólo para que agarren las plantas, que eran de secano. Aún no me explico cómo salían aquellos tomates tan grandes y carnosos como nunca los he vuelto a ver, porque nosotros, para disminuir los viajes con el cubo de agua, engañábamos a mi tío y sólo mojábamos alrededor de la tomatera. Después estaba la recogida, con las manos brillando por esa especie de purpurina que suelta la planta y aquel olor inconfundible de los tomates recién cogidos. Recogida y transporte en espuerta hasta un punto, desde donde se iban metiendo en cajas (“corvas”), con la consigna de “los gordos en la parte de arriba”, para desde allí llevarlos al mercado.

 

Mi tío era un gran “filósofo”, y su “filosofía” la aplicaba a nosotros, especialmente a mi hermano Miguel, que era el mayor de los tres y sobre el que caía la mayor responsabilidad y el mayor trabajo. Era el que, bajo la “sabia” dirección de mi tío, servía de ejemplo de cómo teníamos que actuar. Si tenía miedo porque en la oscuridad algún arbusto se movía, le ordenaba acercarse al matojo y dar una vuelta a su alrededor para después venir y decirnos a los tres pequeños (a mi prima la incluyo como uno más porque participaba en igualdad de condiciones en todo lo que realizábamos) que no había nada, porque de haber habido algún animal salvaje, los perros lo hubiesen detectado.

20/10/2008 20:59 Autor: jose-b. #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

G R A N J A (Segunda parte)

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También nos enseñó a nadar ateniéndose a sus métodos didácticos, en los que era un experto de los que ponen los pelos de punta. Como siempre, empezó por el mayor, mientras los pequeños observábamos desde la orilla con una mezcla entre curiosidad y temor. Le hizo que subiera en sus espaldas y empezó a nadar mar adentro hasta que consideró que mi hermano no hacía pie, y una vez en esta distancia dio una sacudida con su cuerpo y mi hermano salió despedido, chapoteando y tragando agua hasta que logró llegar a la orilla. Aprendimos todos a nadar, y ese aprendizaje nos vino muy bien, sobre todo a Miguel y a Luis.

 

Por las tardes, antes de que regresaran los animales del monte para alojarse y dormir en sus corrales, nos reuníamos todos a hacer alguna actividad, de esas que algunas veces se pueden denominar “lúdicas”. Mi tío era amante de organizar peleas entre mi hermano pequeño y yo contra el mayor; peleas que siempre ganábamos los pequeños porque contábamos con la ayuda de mi tío porque, cuando Miguel estaba encima de nosotros, él lo volteaba y ponía debajo, lo que hacía que nosotros saliésemos corriendo y gritando de júbilo, mientras el perdedor se desesperaba pataleando.

 

Y decía que tanto a Miguel como a Luis les vino muy bien aprender a nadar porque cerca de la casa había una poza muy grande y profunda, de donde, los que tenían fuerza, sacaban agua por medio de un cubo atado a una cuerda. Esta poza estaba llena de serpientes de agua, y mi hermano, que a su corta edad era el mejor tirador con tirachinas que jamás he visto, se dedicaba a disparar a las serpientes desde la orilla de la poza. Cada disparo suyo impactaba en la cabeza de alguna serpiente, que comenzaba un maldito baile de retorcimientos hasta que moría. Un día, mi tío, haciendo alarde de su “buen humor”, le dijo a mi hermano: “no las mates, que son inofensivas”. Mientras decía esto, cogió a mi hermano por el cinturón y lo lanzó dentro de la poza. El pánico hizo que batiese todos los récords para salir de allí. Para nuestra inconsciencia infantil, incluida la de mi tío, aquello tenía mucha gracia, menos para Miguel, que no volvió a acercarse a la poza. Peor fue para el pequeño, que como terapia para curar su miedo a las serpientes, también fue lanzado a la poza, con el agravante de que él no pudo salir por sus propios medios y tuvo que sacarlo mi tío, tirándole el cubo con la cuerda al que mi hermano se agarró como si en ello le fuese la vida, que en realidad así era.

 

La memoria me evoca tantos momentos vividos en aquella pequeña granja, que tendría material más que suficiente para escribir un libro. Recuerdo el tremendo susto que pasé cuando me ordenó montar en una potrilla que aún no había sido montada por nadie:

 

—Tú, tranquilo. Te agarras con los pies por detrás de sus patas delanteras y con las manos a las crines.

 

Él agarró a la potrilla mientras yo subía y, una vez encima, la soltó. El animal empezó a dar saltos y a querer quitarse el peso de encima; corría de un lado hacia otro y yo a cada instante me veía en el suelo. Se metió dando brincos en medio de la piara de cabras que volvía del monte y los perros empezaron a ladrarle, lo que puso más nervioso al animal. Menos mal que el cabrero, a quien le llamábamos “señor Miguel” por su edad, y, a pesar de ella, estaba en unas condiciones físicas estupendas, se acercó a la potrilla y logró asirme. Todavía le tengo en la lista de beneficiarios de mis oraciones por salvarme de aquel tormento.

 

Francamente, teníamos mucha confianza con mi tío e incluso, si estaba de buen humor, nos permitíamos alguna licencia con él, llegando, a veces, a burlarnos de algunas de sus “facultades”. Una tarde que tirábamos a un blanco con una escopetilla de plomos apareció mi tío, que siempre se involucraba en todo lo que hacíamos:

 

—A ver, traer pa’cá esa escopeta que os voy a enseñar cómo se dispara —ése fue su saludo.

 

La carcajada fue unánime, pues sabíamos que, cuando estaba con mi padre en el Atlas, en una ocasión cogió un jabalí muy grande con un cepo, se acercó a casa por la escopeta, le disparó varias veces y al final tuvo que terminar matándolo con un hacha. Le recordamos la historia, pero no se inmutó:

 

—Traer la escopeta, que esa historia se la inventó vuestro padre (su hermano) porque me tenía mucha envidia.

 

Le llevamos la escopeta y la caja de los plomos, y con mucha parsimonia y chulería cargó el arma, y dirigiéndose a nosotros con aire prepotente, nos dijo:

 

—¿Veis ese gallo que está al lado de la lata? Pues voy a dar un plomazo en la lata y veréis el susto que se lleva.

 

Era un gallo precioso, blanco, con un porte andando como diciendo “aquí estoy yo”. Se oyó el disparo y el gallo se dobló y se quedó inmóvil.

 

—Está acojonao —dijo mi tío.

 

Nosotros fuimos corriendo hacia el gallo para ver qué le había pasado y vimos que el plomo, en lugar de en la lata, había impactado en la cabeza del animal, matándolo en el acto. Sin inmutarse lo más mínimo ante nuestras risas, nos dijo:

 

—¿De qué os estáis riendo? ¿No veis que lo he hecho a propósito? Llevo mucho tiempo con ganas de comérmelo. Además, tenía pinta de maricón. Así que llevárselo a vuestra tía que mañana comemos pollo.

 

Entre los hermanos y mi prima había armonía, Miguel imponía su ley y nosotros la acatábamos, siempre que no se pasara, que no lo hacía, entre otras cosas porque un cante nuestro a mi tío supondría un problema para él.

 

Cuando anochecía, antes de ir a dormir nos sentábamos a observar las luces de los barcos de pesca en el mar y jugábamos a algún juego que proponía Miguel y que, por supuesto, siempre ganaba él. Aún recuerdo el concurso de poesías, e incluso la poesía que lo ganó. Decía así:

 

                              Las traíñas del veintitrés

                              son las mejores de todas,

                              porque se baña “el” Miguel,

                              que nada a cien por hora.

 

El veintitrés se refería al punto kilométrico que nos pillaba frente a la casa.

20/10/2008 21:05 Autor: jose-b. #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

G R A N J A (Tercera parte)

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Una vez en la cama, y como había que madrugar, Miguel decía: “El que se duerma primero, que avise”, y acto seguido decía: “Aviso”. A partir de ese momento no se oía nada. Nos dormíamos con un oído “abierto”, para dar un salto de la cama al oír la puerta de la habitación, con el saludable propósito de librarnos de las caricias de la honda de pita que llevaba en la mano “el despertador”.

 

Miguel seguía siendo el jefe, incluso se trasladaba en aquella bicicleta destartalada, con un gran cajón en la parte trasera, a comprar víveres a un pueblecito que distaba 14 kilómetros.

 

Aquel primer y último verano para él, llegó mi primo “el fino”, “el hijo de papá”, “el rico de la familia”. Miguel recibió la orden de “reeducarlo y adoctrinarlo”, ya que la filosofía que tenía el angelito no coincidía para nada con la de mi tío y, por extensión, con la nuestra. El primer día que nos sentamos en la mesa a comer, todos habíamos terminado el postre y el nuevo fichaje aún estaba con el primer plato y, para más INRI, suelta la frasecita de “¡hala, qué bestias sois! ¿Ya habéis terminado?, pues mi mamá me ha dicho que hay que masticar un buen rato, primero con la parte izquierda de la dentadura y después otro buen rato con la parte derecha”.

 

Mi tío se quedó mirando fijamente a mi tía y le dijo: “desde mañana, éste y Miguel comen en el mismo plato”. Las órdenes de mi tío eran “sagradas”, no había posibilidad de discutirlas, sólo te dejaba una opción: cumplirlas a rajatabla. Y así sucedió: el día siguiente, recuerdo que había para comer “puchero”, una especie de cocido. Mi tía les puso un plato grande para que comiesen los dos juntos. No recuerdo con exactitud, pero

creo que fueron tres cucharadas las que le dio tiempo al chaval a llevarse a la boca. Seguidamente, con la carne tuvo menos opciones. En fin, que se quedó sin comer. Después, mi tío se levantó y señalándole severamente con el dedo, le dijo: “y como te vea yo rondar por la cocina, te ato en un corral hasta la hora de cenar”. Le advertimos a mi primo que era capaz de hacerlo. Poco a poco el señorito fue cambiando su filosofía: pasó una semana mala, pero al final comía a la misma velocidad que Miguel.

 

Lo máximo de aquellas vacaciones, algo que cuando nos reunimos los hermanos lo comentamos y reímos (que no volverá a pasar después de la muerte de Miguel) fue un día fresquito que a la vuelta de la playa intentábamos que no se nos cayera la moquilla y mi tío, que iba delante, se vuelve y nos dice:

 

—Parecéis que sois del sorbetón.

 

Esta tontería nos hizo mucha gracia y empezamos a preguntarnos unos a otros:

 

—¿Usted de dónde es?

 

—Yo, del sorbetón, ¿y usted?

 

Mi tío pensaría que nos estábamos burlando de él, y su mala leche iba en aumento, aunque nosotros no nos dábamos cuenta y seguíamos con la broma del “sorbetón”. Al llegar a casa nos echamos por encima los cubos de agua dulce de rigor para quitarnos el salitre del mar y, en bañador, como estábamos todo el día, nos sentamos a comer. El comedor era amplio; en el centro había una mesa rústica para 12 comensales, con sus pesadas sillas, rústicas también. Tenía dos puertas: una muy grande, partida en dos partes verticales, que daba al frente de la casa, y otra trasera, también dividida en dos partes, pero éstas horizontales, permaneciendo siempre la parte inferior cerrada para evitar la entrada de animales. También había un gran mueble, tipo aparador y, como la mesa y las sillas, de madera gruesa. Para comer nos sentábamos de la siguiente forma: mi tía, en el extremo más cercano a la cocina, presidiendo la mesa; en el lateral izquierdo mi tío y a continuación mi prima, en el lateral derecho los tres hermanos, dejando al pequeño en el centro.

 

Como no dejábamos de reírnos con lo del “sorbetón”, mi tío nos recordó que la mesa era un sitio “sagrado”, así que dejáramos de reírnos. Cuando tienes una risa nerviosa y no puedes reírte es cuando más risa te da. Al comprobar que no le hacíamos caso, el señor decidió conseguirlo de otra forma: se levantó, cogió la honda que tenía colgada en un clavo de la pared, se la puso sobre sus piernas y lanzó su amenaza: “al primero que se ría, lo crujo (del verbo crujir)”. Nada más oír esa frase, a mi prima se le escapó una risilla muy femenina, algo así como un jijiji muy agudo. La risa se le cortó radicalmente cuando sintió el impacto de la honda, que le levanto inmediatamente un par de marcas en cada una de sus piernas.

 

Frente a ella se encontraba sentado mi hermano Luis, el pequeño, que en ese momento tenía en la boca una cucharada de gazpachuelo, que es un tipo de sopa más o menos espesa. Ante la presión interior de la risa, su cuerpo se expandió: espurreó la sopa sobre los comensales, llevándose la peor parte mi tío y mi prima que estaban sentados frente a él, al mismo tiempo que fue incapaz de impedir que se le escapara una ventosidad prolongada y sonora.

 

Se produjo una reacción inmediata en cadena: mi hermano dio un salto y salió por la parte superior de la puerta trasera con la agilidad de un mono asustado, casi al mismo tiempo que mi tío estrellaba un ladrillo doble en el quicio de la puerta; los demás nos contorsionamos todo lo que pudimos para desaparecer de la línea de tiro. Mi tía permanecía pálida la mujer, mientras mi tío, todo alterado, se dirigía a mi hermano, al que le temblaban hasta las pestañas:

 

—Ahora, como castigo, por guarro, te coges un esportón, te subes al monte y lo traes lleno de cepas de brezo para el fuego.

 

La cepa de brezo tarda mucho en consumirse ardiendo y era la raíz de esta planta, por otra parte trabajosa de conseguirla, ya que muchas veces tenías que arrancar las matas secas. Así que, teniendo en cuenta que a la hora que era la temperatura estaría por encima de los 40º C, lo que había que andar de ida y vuelta, pasaría un buen rato derritiéndose.

 

Como siempre, allí estaba mi tía para echarnos un capote:

 

—Pero ¿no ves el calor que hace? ¿Quieres que al niño le dé algo malo?

 

Enseguida encontró un castigo sustitutivo:

 

—Bueno, pues que limpie el gallinero, que lo deje como la patena, y que no me entere yo que nadie le ayuda —esto lo decía mirándonos a nosotros, en plan amenazante.

20/10/2008 21:10 Autor: jose-b. #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

G R A N J A (Cuarta parte)

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El gallinero era un corral que jamás se había limpiado, con lo que imagino que el suelo tendría una capa de más de 10 cm de excrementos de gallinas resecos, los cuales tenía que ir cavando con una azada, recogerlos con una pala, cargar la carretilla y transportarlos al estercolero. Yo hubiese preferido recoger leña en el monte.

 

Mientras, nosotros, sentados en el muro, nos burlábamos de él, el pobre chaval no paraba de decirnos: “¡no reíros, cabrones!”

 

La estancia en aquella finca nos confirmó lo que la vida nos había enseñado y aumentó nuestros conocimientos sobre nosotros mismos y sobre el resto de la Humanidad. Aprendimos que en cualquier sitio poca cosa es necesaria para mantener la vida y que se puede ser feliz si nos conformamos con lo que tenemos; ése es nuestro grado de felicidad: nuestro grado de conformismo. Aprendimos decenas de cosas, sobre todo, que la Naturaleza, cuidándola, te ofrece infinidad de remedios. Nos ayudó a fortalecer nuestro cuerpo y nuestro espíritu y a comprender ahora, desde el bienestar y la abundancia, la reacción de algunos pueblos de la Tierra poco favorecidos por la fortuna.

Vimos cómo, sin medios, mi tío hacía operaciones quirúrgicas a los animales, como castraciones, cataratas, tumores, suturas…, jamás visitó la finca ningún veterinario. Salimos de allí más preparados para enfrentarnos a la vida… más hombres.

 

Desde aquí, con estas letras carentes de todo tipo de talento literario, quiero que mi escrito sirva como homenaje de cariño a mis tíos, sobre todo a mi tía, que era para nosotros nuestra segunda madre.

 

21/10/2008 20:20 Autor: jose-b. #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

¡QUÉ COSAS!

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                                                  Mira que cosa tan rara:

                                                  pasé la noche contigo

                                                  estando solo en mi cama.

Manuel Alcántara.

21/10/2008 20:34 Autor: jose-b. #. Tema: Poesías que me gustan. No hay comentarios. Comentar.

RAZONES PARA NO SER DE IZQUIERDA

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Cuando era joven y empecé a enterarme de lo que era la política, a veces hablaba del tema con mi padre.

 

—Papá, creo que defiendes a la derecha porque “te tocó” en su bando, pero he oído que no hay nada más tonto que un obrero de derechas.

 

—Mira, hijo, es todo lo contrario. A ti qué más te da que el dueño de tu empresa se traslade en un Mercedes mientras tú lo haces en un SEAT. ¿O prefieres que vaya en zapatillas y tú descalzo? Lo que mejor funciona es el capitalismo. Gente que expone su dinero, para ganar más, sí, pero con eso consigue que los que han nacido sin un duro tenga la oportunidad de progresar en la vida, con su esfuerzo, naturalmente. Por favor, no seas nunca un tonto útil.

 

Naturalmente yo no me creía nada. Pensaba que eran unos explotadores y habría que quitarles el dinero por la fuerza y repartirlo. Todos hemos nacido de la misma forma y no tendría que haber diferencias.

 

Bueno, el mensaje no trata de ser un mitin político a favor de ninguna tendencia, que a estas alturas he comprendido que la única ideología es mantenerse en el poder a costa de lo que sea para seguir engordando la cuenta bancaria particular.

 

Pues ahí van mis razones particulares para no ser de izquierda:

 

Mi madre fue adoptada. Recién nacida fue depositada en un convento que había en Ronda, ciudad donde ella nació. Después de la Guerra Civil, cada vez que ella demandaba sus papeles para saber quiénes eran sus padres, le daban la razón de que no sabían nada. Una vez, ya incluso yo casado, se me infló la vena de la mala leche y me fui a Ronda. La Congregación de monjas que en su tiempo tenía el convento es ahora la que regenta un hospital, y allí me dirigí acompañado de mi mujer. Me recibió la Madre Superiora y simplemente me dijo: “El archivo de la Congregación fue quemado por los rojos durante la Guerra”. Las tripas se me revolvieron y me pregunté: “¿Por qué?; ¿por qué se fue a la tumba preguntándose durante ochenta y cinco años quiénes fueron sus padres genéticos y el motivo de su abandono?”.

 

Cuando era yo aprendiz había un oficial que se jactaba de haber quemado muchas iglesias de Ronda, haber fusilado a más de un cura y haber sacado los santos en procesión: los de yesos los tiraban por el Tajo y los de madera los quemaban para hacer fuego para la Intendencia.

 

Cierto día, su hijo sufrió una peritonitis brutal, hasta tal punto que el cirujano, viendo la cantidad de sangre que perdía y la escasa disponibilidad de ese grupo en el hospital, y viendo la imposibilidad de que la operación tuviese éxito, decidió no operarlo. El padre del chaval se dirigió a la iglesia y llevó consigo al párroco al hospital, quien convenció al cirujano para que lo operase. “Yo buscaré donantes de sangre, aunque tenga que visitar uno a uno a todos los habitantes de la ciudad. Si de todas formas va a morir, a ver si usted puede hacer un milagro”. Y lo hizo: el chico se salvó.

 

Desde aquel día, no hubo Rosario de la Aurora, Vía Crucis, Novena a No Sé Quién, o cualquier acto religioso que el “quemaiglesias” no estuviese allí de rodillas y con los brazos en cruz, y si era andando, con su velita en la mano y cantando el “Salve Madre”.

 

Otro motivo son los “camaradas” de CC.OO. y UGT. Un montón de años luchando y bastantes juicios, todos a mi nombre como demandante contra el Ministerio, pero cuando los enlaces consiguieron que los retiraran de talleres y les dieran un despacho, se acabó la lucha. Encima, aguantaron estoicamente que les llamáramos de todo, incluso a sus madres, y eso que las señoras no tenían culpa.

 

Otro de los regalitos de los sindicatos de izquierda fue que los profesionales queríamos poder presentarnos a los exámenes para acceder a la categoría de profesores, cosa que sólo podían hacer los chavales que tenían el título de Maestría (a los que enseñábamos nosotros), título de nueva creación y, por tanto, que carecíamos de él. Como siempre, fui yo quien pidió audiencia con el ministro de Educación, con la idea de que la ley incluyera un apartado que hiciese posible nuestra presentación. No me recibió, lo hizo el secretario del subsecretario (casi el bedel). Y el tío (del PP por más señas) me dijo que me recibía por cortesía y educación, y me enseñó un documento donde los sindicatos habían firmado que para acceder a los exámenes de profesor era necesario estar en la posesión del título de maestría (que se impartía en la escuela donde los profesores éramos nosotros). Ante este documento firmado por los “camaradas” a cambio de no sé qué, me la tuve que envainar y para casa.

 

Tengo más razones para no ser de izquierdas, pero no quiero exponerlas por no hacerme pesado con un mensaje demasiado extenso, pero quiero deciros también que hay otras tantas razones para no ser de derechas. Es muy difícil encontrar políticos decentes, que trabajen por lo que pregonan: por el pueblo, así que, se escoja la opción que se escoja, y mientras no se hagan unas leyes duras contra la corrupción, será muy complicado conseguir políticos honrados. El castigo debe ser superior al daño ocasionado, en la mayoría de los casos económico, porque si no es así, seguirá siendo rentable delinquir y la prueba la tenemos en muchos municipios y a la cabeza de ellos el de Marbella donde han desaparecido miles de millones de euros y las fianzas para salir de la cárcel son ridículas.

 

En otra ocasión daré algunas razones para no ser de derechas.

 

 

 

22/10/2008 19:02 Autor: jose-b. #. Tema: Política No hay comentarios. Comentar.

CHISTE (núm. 1)

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Una mujer estaba comprando en el supermercado, donde cogió una caja de leche, un cartón de huevos, un brick de zumo de naranja y un paquete de bacón.

Mientras ponía los artículos en la cinta de la caja, un borracho que había detrás de ella observaba con detenimiento cada uno de los artículos. Al terminar, el borracho la mira y le dice: "Tú tienes que ser soltera".

La mujer se quedó sorprendida por esta afirmación, pero a la vez intrigada, ya que ella realmente era soltera. Miró todos los artículos que tenía sobre la cinta de la caja y no vio nada que pudiera haber hecho que el borracho dedujera que ella era soltera.

Al final, ganó la curiosidad y le preguntó al borracho:

"Vale. ¿Sabes? Es verdad. Soy soltera. Pero.... ¿cómo lo has adivinado?"

El borracho contestó: "Porque eres mu fea, hija puta".

23/10/2008 02:32 Autor: jose-b. #. Tema: Chistes Hay 1 comentario.

DIÁLOGOS CON MI PULPO

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LECCIÓN DE TEOLOGÍA

 

—Buenos días, Pulpito.

 

—Hola, Discóbolo, quiero que me alecciones sobre la forma de pensar de los humanos, porque hay muchas cosas que no entiendo, por ejemplo, las religiones. Para empezar, dime quién es Dios.

 

—Pulpito, la Teología no es mi fuerte, pero, si no recuerdo mal, el Catecismo decía: “Dios es un Ser infinitamente bueno, justo, sabio, poderoso, principio y fin de todas las cosas, creador del Cielo y de la Tierra, por quien todo fue hecho...; además, es nuestro Padre y nos hizo a su imagen y semejanza”.

 

—No me cuadra nada, Discóbolo, porque: si es infinitamente bueno y justo, ¿cómo consiente el sufrimiento de tantas personas, de tantos niños que jamás hicieron mal alguno? ¿Qué criterio sigue para que unos tengan una vida regalada y otros vivan puteados antes incluso de nacer? Si es infinitamente sabio y poderoso, ¿por qué consiente que nazcan violadores asesinos, por ejemplo?

 

—Pulpito, Dios nos da el conocimiento y el poder de decisión para poder elegir entre el bien y el mal.

 

—Cierto, pero en su inmensa sabiduría sabe que el asesino elegirá el mal camino y aun así le permite vivir para después condenarlo al fuego eterno. Crear un hijo así es una putada para el propio hijo y para los “hermanos” que se encuentren en su radio de acción. Si Dios es así, lo único que me cuadra es que estáis hechos a su imagen y semejanza.

 

—Nunca lo entenderás, Pulpito, los designios del Señor son inescrutables.

 

—Yo alucino contigo, Discóbolo, tú debes creer en extraterrestres y en gnomos, y pensar que los abogados son gente honrada.

 

—De todas formas, Pulpito, si alguna vez te ves en una situación muy extrema, acude a Él, “por si acaso”; todo el mundo lo hace, incluso los que se jactan de ser ateos.

 

 

 

 

23/10/2008 04:51 Autor: jose-b. #. Tema: Diálogos con mi pulpo No hay comentarios. Comentar.

S A Ñ A

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Traslado a hombros del cadáver de José Antonio desde Alicante a Madrid

 

 

Poesía compuesta por A. Molina y yo, dedicada a nuestro compañero y amigo común Méndez, que fue vejado, siendo sólo un niño de siete años, por miembros de FE, por no hacer el saludo fascista al paso del cadáver del “camarada” José Antonio Primo de Rivera.

 

                                        Allá por las dos Españas,

                                        allá por la lejanía,

                                        a Méndez le dieron caña

                                        y estopa que no quería.

 

                                        Él no quiso saludar

                                        al camarada Rivera,

                                        y le pusieron al sol

                                        enfrente de la pradera.

 

                                        Le pusieron cara al sol

                                        enfrente de Don Quijote

                                        con el brazo levantado

                                        y dolorido el cogote.

 

                                        Le subieron al despacho,

                                        no para invitarle a vino.

                                        Le quitaron el empacho

                                        a base de buen ricino.

 

                                        Le pegaron en el cuello,

                                        le pulieron las pestañas

                                        y a otro país se fue

                                        harto ya de tanta saña.

 

                                        Y le entró tal cagalera

                                        que, sin pensarlo dos veces,

                                        atravesó la frontera

                                        y se fue con los franceses.

 

 

 

 

24/10/2008 15:57 Autor: jose-b. #. Tema: Poesías mías. No hay comentarios. Comentar.

PESCADERO AMBULANTE

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Aquella noche era una noche fría, había niebla y el termómetro rondaba los 4º C en aquel paraje de la Serranía de Ronda. Juan se dirigía, montado en su mula, hacia el mercado central. Era pescadero, pescadero ambulante; compraba el pescado en Ronda y lo iba vendiendo por los pueblos: su especialidad eran las sardinas, ya que en aquellos años las economías de la gente de los pueblos no podían permitirse otra pesca de mayor calidad.

 

Una vez en el mercado se dirigió hacia su proveedor habitual, que ya le tenía preparadas las cuatro cajas que normalmente adquiría, que suponían el peso que podía aguantar la mula con comodidad para ir atravesando aquel encrespado terreno montañoso. Cargaron al animal con las cuatro cajas, dos a cada lado y emprendió su marcha para buscarse la vida, como cada día.

 

Como ya dije, la noche estaba nublada y se hacía difícil caminar por terrenos pedregosos. Ya adentrado en la sierra, y aún siendo de noche, a punto de amanecer, la mula dio un resbalón y la carga se desequilibró, sin llegar a caer, pero quedó en una posición que al animal le impedía caminar. Juan se desesperó al ver la situación, se sentía incapaz él sólo de colocar bien la carga y se encontraba en un sitio por donde no solía pasar nadie.

 

Intentó de mil formas que la carga volviese a su posición original, pero fue imposible…, no podía. Se sentó jadeando por el esfuerzo y pensando la forma que podría continuar. No sabía si volver a Ronda a pedir ayuda o hacerlo al pueblo más cercano. De repente, oyó una voz a su espalda que le decía:

 

 

 

 Buenos días, buen hombre, qué le sucede.

Juan creía alucinar, frente a él se encontraba un hombre muy alto y fuerte, cubierto por una capa y una capucha que le impedía que se le viese la cara.

 Amigo, por favor, ayúdeme, se me ha desequilibrado la carga y no puedo colocarla yo solo.

 

El hombre le ayudó. Cada uno se puso a un lado de la mula y, entre los dos, consiguieron sujetar el cargamento. Ya terminada la faena, Juan se agachó debajo de la mula para apretar la cincha que asegura la albarda, sus manos tropezaron con las manos de quien le ayudaba, y notó unas manos huesudas, esqueléticas, descarnadas.

 

Con los vellos erizados por el pánico se puso rápidamente de pie y comprobó que frente a él no había nadie, pero que la carga estaba perfectamente estabilizada.

 

 

 

25/10/2008 21:32 Autor: jose-b. #. Tema: Más allá-Misterio No hay comentarios. Comentar.

CHISTE (núm. 2)

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LA TELEFONISTA

 

Hotel de una capital de provincia.  Tarde de invierno.  Llueve  mansamente sobre las calles desiertas.  Nuestro héroe, después de haber  comprobado que no hay fútbol en la tele, que el hilo musical no funciona y de haber agotado el mueble-bar, hojea distraídamente la Biblia que hay  sobre la mesita de noche.  Parece animarse y descuelga el teléfono:

Recepción.
Buenas tardes, señorita.  ¿Tienen horarios de trenes?

Pues no, lo siento.

No importa, gracias.  Por cierto, ¡qué voz tan agradable tiene usted! Me pregunto a qué hora termina su turno...

Nuestro héroe, echando mano de toda su labia, convence a la telefonista para que se tome una en su habitación. La telefonista sube y naturalmente terminan en la cama.  Mientras disfrutan del segundo pitillo después del acto, la telefonista, con ojos risueños dice:

¡Quién me iba a decir a mi que iba a terminar en la cama contigo!.  Si apenas nos conocemos...

Pues yo lo sabía.  Responde nuestro héroe.

¡Que lo sabías!  Y ¿Cómo?

Muy sencillo: está escrito en la Biblia.

En la Biblia.  ¡Qué me dices!  ¿En qué capítulo?  ¿En qué versículo?

No, no, aquí en la contraportada, escrito a bolígrafo:


¡¡¡LA TELEFONISTA FOLLA!!!

 

 

 

26/10/2008 16:10 Autor: jose-b. #. Tema: Chistes No hay comentarios. Comentar.

EL AMOR DE LOS AMORES

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                    ¿Cómo te llamaré para que entiendas

                    que me dirijo a ti, dulce amor mío,

                    cuando lleguen al mundo las ofrendas

                    que desde oculta soledad te envío?

                    A ti, sin nombre para mí en la tierra,

                    ¿cómo te llamaré con aquel nombre,

                     tan claro que no pueda ningún hombre

                    confundirlo, al cruzar por esta sierra?

                    ¿Cómo sabrás que enamorada vivo 

                    siempre de ti, que me lamento sola

                    del Gévora que pasa fugitivo

                    mirando relucir ola tras ola?

                    Aquí estoy aguardando en una peña

                    a que venga el que adora el alma mía;

                    ¿por qué no ha de venir si es tan risueña

                    la gruta que formé por si venía? 

                    ¿Qué tristeza ha de haber donde hay zarzales

                    todos en flor, y acacias olorosas,

                    y cayendo en el agua blancas rosas,

                    y entre la espuma lirios virginales?

                    Y, ¿por qué de mi vida has de esconderte?

                    ¿Por qué no has de venir si yo te llamo?

                    ¡Porque quiero mimarte, quiero verte

                    y tengo que decirte que te amo!

                    ¿Quién nos ha de mirar por estas vegas,

                    como vengas al pie de las encinas,

                    si no hay más que palomas campesinas

                    que están también con sus amores ciegas?

                    Pero si quieres esperar la luna,

                    escondida estaré en la salsa-rosa,

                    y si vienes con planta cautelosa,

                    no nos podrán sentir paloma alguna.

                    Y no temas si alguna se despierta,

                    que si te logro ver, de gozo muero,

                    y aunque después lo cante el mundo entero,

                    ¿qué han de decir los vivos de una muerta?

 

cAROLINA cORONADO.

 

 

 

 

26/10/2008 22:22 Autor: jose-b. #. Tema: Poesías que me gustan. Hay 2 comentarios.

I N S U L T O S

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¿Por qué siempre las mujeres sufren las ofensas, sea quien sea al que se quiere insultar? ¿Qué culpa tiene mi madre de mis desmanes para que la llamen puta… o mi mujer si me llaman cabrón? ¿Por qué no me insultan a mí directamente? Incluso si me llaman maricón con ánimo de ofenderme, es también un insulto a la mujer, ya que me comparan con ella de forma despectiva y despreciativa, en mi actitud y pensamiento.

 

Antes, si a tu madre, mujer o hija alguien las llamaba puta, sabía que no se iba a ir de rositas, y a eso se exponía. Ahora no hay mucho motivo para ofenderse porque una puta es “una trabajadora del sexo”, y un cabrón, el marido de esa currante, que tiene derecho a vacaciones por paternidad.

 

No creo que el que llama “hijo de puta” a alguien esté pensando en la madre del ofendido apoyada en una esquina de la calle Montera girando el bolsito y asaltando a posibles clientes, ni en la Casa de Campo con un tanga puesto. Pienso que ese “qué hijo de puta eres” equivale a “qué mala leche tienes”, y si le añades “cabrón”, queda redondo.

 

Es decir, que la Semántica cambia. Si tú ves a una señora con un niño y le dices:

 

—Este niño tiene maneras refinadas, o

 

—Este niño debería estar menos entre mujeres porque tiene un leve afeminamiento, o

 

—Este niño es maricón perdío.

 

Seguro que la mujer reacciona de diferente forma, mientras que con las tres definiciones hemos querido decir lo mismo. Y como empecé a decir antes, la Semántica va cambiando al ritmo que imponen, en estos casos los políticos:

 

“Vamos a proteger (que lo veo bien; a menos tiburones, más bacalao) a los maricones, que son muchos, con gran poder adquisitivo y, generalmente, cultura elevada muy superiores a la media nacional, lo que supone un aumento de votos en las urnas. Empezaremos cambiándoles el nombre por homosexuales, o mejor, por “gays”, para que se sientan internacionales, aunque entre ellos se llamen “maricón”. También aceptaremos su banderita multicolor y, como “el día del subnormal”, “el día de la mujer trabajadora”, etc., le daremos “el día del orgullo gay”: ¡hala!, un día para mariconear libremente por las calles vestidos de locas.

 

¿Para cuándo el días del orgullo del agricultor, del camionero, del marinero o del desencapullamonos? Y es que si la cabras votaran, estarían paseando por nuestras calles como las vacas por la India.

 

Ya se me ha ido la olla; empecé hablando sobre insultos y he terminado haciéndolo sobre maricones o, mejor dicho, del provecho que los políticos sacan de ellos.

 

 

28/10/2008 13:17 Autor: jose-b. #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

PROVERBIO ITALIANO

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Si la vitalità e grande e tutto va bene: Avanti con il pene.

 

Ma, si la situazzione e dificile e la forza mengua: Avanti con la lengua.

Si questa posizione si torna imposibile e tutto intento inhumano: Avanti con la mano.

 
Ma, si niente funciona, e tutto e nulo: Avanti con il culo.


¡Ma, Avanti…, sempre Avanti!

 

 

28/10/2008 13:41 Autor: jose-b. #. Tema: Refranes, citas y proverbios. Hay 2 comentarios.

LÁPICES PARA LA PAZ

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"Creemos en la educación para la paz, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos porque a través de la educación avanzaremos en la lucha contra la discriminación y la desigualdad."

 

En esto creen las personas que trabajan en Lápices para la paz, organización que tiene por fin ayudar a los más  necesitados, desinteresadamente. Es un pequeño grupo que necesita darse a conocer y ¿qué mejor medio que el más popular hoy en día, que es Internet, si exceptuamos la televisión? Y quienes tenemos un blog podemos ayudarles poniendo un enlace de su web y un pequeño mensaje dándoles a conocer. No cuesta nada, sólo unos minutos de esos muchos que solemos perder, muchas veces en tonterías, delante de la pantalla del ordenador.

 

Si con esta acción, aunque una sola persona llegue hasta ellos, les conozca y "corra la voz de que existen", doy por compensados los pocos minutos que he dedicado a poner este mensaje y el enlace de su página.

 

La dirección de este grupo, que hace una esplendida labor humanitaria cada día, es la siguiente:

 

http://www.lapicesparalapaz.com/

 

 

Copiado el texto del blog Sin matasellos, y la imagen copiada del blog de Sakkarah, y como me parece buena idea, pues colaboro.

 

 

 

29/10/2008 20:46 Autor: jose-b. #. Tema: Textos que me gustaron Hay 1 comentario.

NO TENGO ÁNIMO

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                              No tengo ánimo para ser poeta,

                              todo se me pasó, hasta la vida;

                              pero sigo, por vicio y por inercia,

 

                              pegado a mi teclado. La poesía

                              ya no es mi refugio, ni mi casa.

                              De vez en cuando hago unas letras

 

                              para sentirme vivo, aunque me muera.

Escrita antes del trasplante.

 

 

30/10/2008 12:32 Autor: jose-b. #. Tema: Poesías mías. Hay 2 comentarios.

PARECIDOS

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No me explico la manía que tiene la gente, sobre todo las mujeres, de buscarle un parecido a los niños pequeños:

 

—Es clavadito a su abuela materna.

 

—Pues no, señora, va a ser que no porque la madre del bebé es adoptada.

 

—Los ojos son de su padre.

 

—Pues tampoco, señora, porque el niño se concibió por fecundación in vitro, con semen de un banco de esperma.

 

En cierta ocasión viajaba en Metro junto a mi mujer, que llevaba en sus brazos a nuestra hija de muy poquitos meses. Ella iba sentada con la niña y yo permanecía a su lado de pie. En una estación subió al tren una señora que se colocó a nuestro lado, empezó a hacer carantoñas a la niña e inició una conversación con mi mujer:

 

—¡Qué niño más simpático, mira cómo se ríe!

 

—Es niña, señora.

 

—¿Cómo se llama?

 

—Se llama Eva.

 

—Tiene la misma cara que el padre.

 

Mientras decía esto señalaba a un señor que iba sentado frente a mi mujer y que no conocíamos de nada. El hombre puso cara de asombro, mi mujer me miraba y se reía y yo no quise decirle nada, pero pensé: “¡Que Santa Lucía te conserve el oído, porque lo que es la vista ya no tiene arreglo!”

 

Y al llegar a su estación se apeó del tren tan pancha.

 

 

31/10/2008 00:39 Autor: jose-b. #. Tema: Humor Hay 1 comentario.

LABERINTO

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Encuentran un cadáver y en un bolsillo llevaba una carta dirigida al juez. Esta carta decía lo siguiente:

 

Señor, juez:


      No culpo a nadie de mi muerte, me quité la vida, porque en dos días más que viviera no sabría vivir en este mar de lágrimas.

 
      Tuve la desgracia de casarme con una viuda; de haberlo sabido no me hubiese casado, porque ella tenía una hija; mi padre, que era viudo también, para mayor desgracia, se enamoró de la hija de mi mujer, de manera que mi esposa era suegra e hija de mi padre, por tanto, hermana mía, hija de su suegra y al mismo tiempo mi padre era mi suegro y yo yerno de mi madre.


      Al poco tiempo la mujer de mi padre, o sea, mi madre, trajo al mundo un varón que era mi hermano, mi cuñado y mi nieto.

 

      Al correr el tiempo, mi mujer trajo al mundo un varón y como era hermano de mi madre, era cuñado de mi padre y tío de su hijo. A la vez mi mujer era suegra de su propia hija y yo padre de mi madre, mi padre y su mujer son mis hijos y, además, yo soy mi propio abuelo.

 
      Ya ve señor juez, me despido del mundo porque no se quien soy.

 

 

                                                     Fdo: El Muerto.

Recibido en un correo.

 

 

 

31/10/2008 17:58 Autor: jose-b. #. Tema: Humor No hay comentarios. Comentar.

ALGUNOS DÍAS

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Algunos días...
 
                    ¿Para qué contarte…? 
 
                    Algunos días me cambiaría 
                    por la gente que ya ha traspasado 
                    esa puerta y se ha tirado en marcha 
                    de este mundo maravilloso. 
 
Algunos días...
 
                    Algunos días echaría sobre mis espaldas 
                    las cargas que no soporta la gente 
                    si a cambio pudiera 
                    deshacerme de la mía. 
 
Todos los días...
 
                    Todos los días envidio a gente como tú.
 
Escrita antes del trasplante.
 
 

 

31/10/2008 22:47 Autor: jose-b. #. Tema: Sobre mi trasplante. No hay comentarios. Comentar.




LOS ESCRITOS DE DISCÓBOLO

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