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LOS ESCRITOS DE DISCÓBOLO

ESCRIBIR BIEN

ESCRIBIR BIEN

Escribir bien, en contra de lo que piensan algunos, es fundamental. Pero la virtud, como siempre, no está en los extremos, y yo diría que prefiero leer un mensaje lleno de faltas ortográficas que uno escrito con el diccionario de sinónimos y antónimos encima de la mesa del ordenador, siempre que dicho mensaje exprese algo con interés para los que lo leen. Veamos algunos ejemplos de ambos extremos:

 

“Hacía un día extraordinario, excelente, singular, sorprendente, prodigioso y asombroso, y aquel hombre que caminaba por la calle llevaba un gabán estrafalario, estrambótico, grotesco y chocante...”, lo podíamos cambiar por “hacía un día estupendo y aquel hombre que iba por la calle llevaba un abrigo ridículo...”, sin más. Y esto sin meternos en textos que ni el que los ha escrito se ha enterado de lo que quería decir.

 

Ahora veamos el uso erróneo de comas, tildes y faltas ortográficas: Es muy conocida la anécdota de la sentencia que dice: “Resultando que no, se le condena a muerte”, suprimir esa coma supone salvarte de la silla eléctrica, por ejemplo.

 

Otro caso puede ser el de la frase: “Un beso dulce, amor”. Así escrito el beso es el dulce, pero si ponemos la coma detrás de beso, el dulce es el amor.

 

En relación a la tilde, todos sabemos que no es igual “un examen de inglés” que “un examen de ingles”.

 

Yo soy un ignorante en gramática, por eso me gusta escribir palabras como “endibias”, porque, como es correcta con be y con uve, no corro el riesgo de equivocarme.

 

Y, para terminar, quisiera que algún erudito de los que puedan leer este blog me ayudara a terminar esta frase: “Llevaba una vaca encima de la baca de mi coche. Al derrapar en una curva se cayeron las dos.... ¿vacas?, ¿bacas?”

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