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LOS ESCRITOS DE DISCÓBOLO

CHASCO

CHASCO

Se había levantado nervioso, agitado. Era el día elegido: hoy le daría la gran sorpresa a su novia, sorpresa que llevaba guardando como el secreto más preciado para él durante casi un año.

 

Había comprado un chalet con maravillosas vistas, había empleado todos sus ahorros en reformarlo a su gusto y, por fin, estaba terminado. Era una vivienda de ensueño, amplias habitaciones, todo exterior con grandes ventanales, miradores y una gran terraza desde donde se contemplaba el mar.

 

Pero donde Juan se había esmerado más fue en el dormitorio. Instaló una cama de 2 x 2 metros, forró de espejos todas las paredes e incluso el techo, de forma que desde cualquier punto de la cama podían contemplar sus cuerpos desde todos los ángulos posibles.

 

La novia estaba tan emocionada al ver el chalet, que no era capaz de negarle nada; así que, después de hacer una visita al mueble-bar, decidieron estrenar la enorme cama. Se desnudaron el uno al otro con parsimonia. Juan estaba encantado de que con sólo un movimiento de ojos contemplaba el cuerpo desnudo de su novia desde todas las perspectivas. Ella también.

 

La tumbó en la cama boca arriba y él, sobre ella, empezó a besar su cuello, después buscó su boca, volvió al cuello y empezó a descender hacia sus pechos sin dejar de besarla. No paró ahí, siguió descendiendo dejando una estela de saliva hasta su pubis. Allí se detuvo, separó las piernas de ella, mientras se incorporaba y quedaba él de rodillas. Acercó su cabeza hacia el sexo de su novia, dispuesto a disfrutar y a hacerla disfrutar, embriagado por el olor que desprendía a almizcle.

 

De repente ella le agarró por la cabeza y le separó con violencia: él la miró sorprendido y pudo ver cómo cerraba con fuerza sus ojos mientras en su boca se dibujaba un gesto que no supo distinguir si se trataba de una sonrisa mal disimulada o de una arcada contenida. Elevó un poco más la vista y allí, encima de sus testículos, como bola de Navidad adornando el árbol, estaba la maldita almorrana.

 

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