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LOS ESCRITOS DE DISCÓBOLO

SOBRE GATOS

SOBRE GATOS

 

En mi infancia, que no fue todo lo agradable que yo hubiese deseado, me tocó vivir en un barrio marginal. Bueno, viendo cómo son ahora esos barrios, la palabra marginal me parece un lujo.

 

Cerca de mi casa había un cuartel de Intendencia, donde ese año llegaron dos soldados panaderos valencianos que, cuando las circunstancias les venían bien, pues se hacían sus paellas. Las circunstancias éramos los chavales del barrio que les proporcionábamos la carne a cambio de pan: Cuatro chuscos por gato. Sí, gatos callejeros, sin dueño, que cazábamos.

 

Se los llevábamos vivos, en sacos, y al día siguiente veíamos su piel y su cabeza en la basura. Éramos unos expertos en cazarlos y jamás sufrimos ningún arañazo. Así era el trato: gatos vivos en sacos, que ellos mismos nos proporcionaban. Gato entregado, cuatro chuscos. Pan que repartíamos entre los “cazadores” y llevábamos a casa, donde jamás nos preguntaban cómo lo habíamos conseguido.

 

Hoy en día que la gente tira comida, que la mayoría puede permitirse el lujo de ser un sibarita, esta historia, a algunos de los que ahora se la cogen con papel de fumar puede parecerle dantesca, como así le sucedió a una compañera de trabajo que un día me enseñó una foto de su gatito de Angora, y yo, al verlo exclamé: “joder, por éste me hubiesen dado seis chuscos para hacerlo en paella”.

 

La mujer se desencajó, cambió de color y me llamó de todo menos bonito: fue el final de una simple amistad. Incluso me llegó a amenazar con denunciarme, aunque ella sabía que eso era absurdo, y es que la señorita jamás supo en su vida lo que era pasar hambre, si no, se hubiese comido el gato sin quitarle la piel.

 

Con los animales pasa como con los hombres: dependiendo del lugar donde nazcan así será más o menos su futuro. Un perro que nazca en Europa tiene muchas posibilidades de que sea acogido en una familia y tenga una buena vida; sin embargo, si nace en Corea tiene más posibilidades de terminar cocinado. No hablemos ya de una vaca si nace en la India o en cualquier lugar del mundo. Y es que en cada sitio cada tipo de animal es mirado de una

forma diferente… y los gatos de esta historia no supieron elegir su lugar de nacimiento.

 

 

 

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