Se muestran los artículos pertenecientes al tema Humor.

P O B R E S

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Cuán distintos son los gustos en las distintas personas, y con qué poca cosa, a veces, nos sentimos regalados. Claro que, como dice el refrán, “hay gustos que merecen palos”.

Se podría decir que cada persona es un gusto, y si hiciésemos a la gente la pregunta de qué es lo que más le gusta, nos encontraríamos respuestas de las más variopintas. Cuántas veces hemos oído la frase de “a mí lo que más me gusta es...”, aunque detrás de esta frase casi nunca viene algo inalcanzable, sino algo banal, como, por ejemplo:

—Pegarme mi buena siesta.

—Dormir oyendo la lluvia golpear.

—Tirarme pedos en los ascensores y en el Metro cuando van “petaos”.

A poca gente le he oído decir que lo que más le gusta es hacer un crucero alrededor del mundo en las mismas condiciones que podría hacerlo el sultán de Bahreim. Y es que somos pobres hasta para pedir, ¡coño! Pues yo no, yo no soy pobre para pedir. Debo ser la excepción que confirma la regla, pero yo quiero que me toque el Euromillón, y mientras más millones mejor. Prefiero tener el problema de no saber qué hacer con tanto dinero que el de no poder llegar a fin de mes.

 

03/12/2008 16:50 Autor: jose-b. #. Tema: Humor Hay 2 comentarios.

¿HOMBRES MENTIROSOS?

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He leído en algún sitio que los hombres mienten mucho porque las mujeres preguntan mucho, y esto entra dentro de la lógica matemática: a más preguntas, más posibilidades de mentir.

 

A veces, el hombre no miente con maldad, sino que contesta sin saber lo que dice porque no ha oído bien la pregunta por falta de atención, no porque no le funcione al 100 por 100 su capacidad auditiva, y es que ante una batería de preguntas absurdas, el cerebro masculino tiene un mecanismo de autodefensa que hace que cada vez las preguntas se vayan oyendo más lejanas hasta conseguir no oír nada.

 

—María, tengo que ir al dentista.

—¿Por qué?

—Se me ha desprendido un empaste.

—¿Y cómo ha sido eso?

—No lo sé.

—¿Ha sido comiendo?

—No me he dado cuenta.

—¿O ha sido cepillándote los dientes?

—Que no lo sé.

—Pues, hijo, sí que eres raro.

 

Y qué más da cómo se haya desprendido el empaste, el caso es mantener un diálogo para besugos, que es lo que hace que el marido se vaya aislando del tema y conteste lo primero que le venga a la cabeza, pero sin ánimo de mentir.

 

Eso me recuerda a los “¿y por qué?” de los niños:

 

—Abuelo, ¿por qué vamos a la playa en verano?

—Porque hace más calor para bañarnos.

—¿Y por qué hace más calor en verano?

—¿Por qué el sol calienta más?

—¿Y por qué calienta más el sol?

 

Y así pueden estar preguntando hasta aburrir a un camello. Otras veces su contestación va dirigida a que su mujer oiga lo que quiere oír, aunque este método es para muy expertos porque las mujeres son imprevisibles en sus respuestas. Veamos un ejemplo:

 

—Cariño, ¿te has fijado en la blusa que lleva Encarnita?

 

Esta pregunta es de doble filo: si contestas que no, es que estás en el mundo porque tiene que haber de todo, que pareces tonto, que no te fijas en nada. Si, por el contrario, contestas que sí, te puede caer encima un bombardeo de reproches, como que ya le extrañaba a ella que tú no te hubieses fijado en Encarnita, que vas salido por la vida y que se siente humillada porque te vas fijando en todas las mujeres que se cruzan contigo.

 

Resumiendo: No mentimos, sólo somos víctimas.

 

 

19/11/2008 12:33 Autor: jose-b. #. Tema: Humor Hay 3 comentarios.

LABERINTO

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Encuentran un cadáver y en un bolsillo llevaba una carta dirigida al juez. Esta carta decía lo siguiente:

 

Señor, juez:


      No culpo a nadie de mi muerte, me quité la vida, porque en dos días más que viviera no sabría vivir en este mar de lágrimas.

 
      Tuve la desgracia de casarme con una viuda; de haberlo sabido no me hubiese casado, porque ella tenía una hija; mi padre, que era viudo también, para mayor desgracia, se enamoró de la hija de mi mujer, de manera que mi esposa era suegra e hija de mi padre, por tanto, hermana mía, hija de su suegra y al mismo tiempo mi padre era mi suegro y yo yerno de mi madre.


      Al poco tiempo la mujer de mi padre, o sea, mi madre, trajo al mundo un varón que era mi hermano, mi cuñado y mi nieto.

 

      Al correr el tiempo, mi mujer trajo al mundo un varón y como era hermano de mi madre, era cuñado de mi padre y tío de su hijo. A la vez mi mujer era suegra de su propia hija y yo padre de mi madre, mi padre y su mujer son mis hijos y, además, yo soy mi propio abuelo.

 
      Ya ve señor juez, me despido del mundo porque no se quien soy.

 

 

                                                     Fdo: El Muerto.

Recibido en un correo.

 

 

 

31/10/2008 17:58 Autor: jose-b. #. Tema: Humor No hay comentarios. Comentar.

PARECIDOS

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No me explico la manía que tiene la gente, sobre todo las mujeres, de buscarle un parecido a los niños pequeños:

 

—Es clavadito a su abuela materna.

 

—Pues no, señora, va a ser que no porque la madre del bebé es adoptada.

 

—Los ojos son de su padre.

 

—Pues tampoco, señora, porque el niño se concibió por fecundación in vitro, con semen de un banco de esperma.

 

En cierta ocasión viajaba en Metro junto a mi mujer, que llevaba en sus brazos a nuestra hija de muy poquitos meses. Ella iba sentada con la niña y yo permanecía a su lado de pie. En una estación subió al tren una señora que se colocó a nuestro lado, empezó a hacer carantoñas a la niña e inició una conversación con mi mujer:

 

—¡Qué niño más simpático, mira cómo se ríe!

 

—Es niña, señora.

 

—¿Cómo se llama?

 

—Se llama Eva.

 

—Tiene la misma cara que el padre.

 

Mientras decía esto señalaba a un señor que iba sentado frente a mi mujer y que no conocíamos de nada. El hombre puso cara de asombro, mi mujer me miraba y se reía y yo no quise decirle nada, pero pensé: “¡Que Santa Lucía te conserve el oído, porque lo que es la vista ya no tiene arreglo!”

 

Y al llegar a su estación se apeó del tren tan pancha.

 

 

31/10/2008 00:39 Autor: jose-b. #. Tema: Humor Hay 1 comentario.

JUNTA DE VECINOS

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Se celebra la Junta de vecinos, con siete puntos a tratar en el orden del día: el primero, la instalación de un ascensor, ya que la finca tiene cinco pisos y carece de él. Antes de empezar a debatir, el vecino del bajo D (bendito elemento), se dirige a los presentes y dice:

—Os advierto que yo no pongo ni un euro para el ascensor, y que nadie me venga con leyes, que yo me paso las leyes por el forro de los güevos.

 

EL PRESIDENTE:

 

—Bueno, eso ya lo veremos; habrá que informarse y aplicar la Ley de Propiedad Horizontal.

 

EL DEL PRIMERO:

 

—Y, claro, los del quinto pagarán más que los del primero. Hay que pagar según la altura del piso.

 

EL DEL QUINTO:

 

—Una leche; nosotros somos sólo dos y en tu casa viven seis personas, así que vais a utilizar mucho más el ascensor que nosotros. O pagamos todos iguales o a tomar por culo el ascensor.

 

EL DEL PRIMERO:

 

—Sois dos, pero tu mujer pesa más de 100 kilos (risas del resto de los vecinos, algunas escandalosas).

 

LA SEÑORA DEL QUINTO:

 

 —¿Me estás llamando gorda, tío grosero?

 

LA SEÑORA DEL PRIMERO:

 

—Tú a mi marido no le insultes, verdulera.

 

EL DEL PRIMERO:

 

—Cállate, María, que con esta gentuza es mejor no hablar.

 

EL DEL QUINTO:

 

—A ver si tienes cojones de llamarme gentuza en la calle.

 

EL DEL PRIMERO:

—Venga, vamos a la calle.

 

El vecino del quinto se lanza sobre el del primero; sus mujeres tienen una enganchada y el resto de vecinos no dan a basto para separarlos. Una vez calmada la cosa, el presidente suspende la junta ante la perspectiva de tener que terminarla en comisaría.

 

 

 

01/10/2008 22:37 Autor: jose-b. #. Tema: Humor No hay comentarios. Comentar.

MI PUEBLO

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¡Ay, morena, como te pille el “Agapito”!

 

 

Mi pueblo es muy pequeño; llamarlo pueblo es exagerar. Ya no hay jóvenes, todos se fueron a las grandes ciudades para buscar  un futuro mejor; sólo quedamos una veintena de personas mayores apegados a nuestra tierra, nuestra barquita, nuestras tertulias y las partidas por las tarde en el café de Paco. Aquí nos conocemos todos los vecinos, las puertas de las casas permanecen abiertas durante todo el día porque no hay de quién protegerse. Somos un colectivo solidario que se preocupa de los problemas de cada uno de nosotros.

 

Como todo pueblo, tiene sus características especiales, y  éste, aparte del mar y de sus campos, tenemos un burro que se llama “Agapito”, y aunque su propietario es Nemesio, está adoptado por todos porque no hay vecino que no haya tenido alguna vez la necesidad de la colaboración de “Agapito”.  Aunque parezca una contradicción, es un burro inteligente, al que no le ponemos de alcalde porque no sabe hablar; siempre es mejor un burro inteligente, que un inteligente, burro.

 

“Agapito” ya es famoso en toda la región, y es que tiene una peculiaridad que, pienso yo, no creo que la tenga ningún otro congénere suyo, o sí, ¡vaya usted a saber!, y es que tiene querencia por las turistas que en el caluroso mes de agosto se dejan ver por el pueblo buscando la playa. Además es selectivo, sólo le gustan las morenas, a las rubias las ignora.

 

 

20/09/2008 18:33 Autor: jose-b. #. Tema: Humor Hay 1 comentario.

MORITO TONTO, MORITO LISTO

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—Hola, Mustafá.

—Hola, Mohamed.

—´Hoy es un gran día, Mustafá. Hoy podremos ponernos los cinturones de explosivos y explosionarlos en alguna aglomeración de infieles, judíos o cristianos, convertirnos en mártires y así entrar directamente en el Paraíso, donde corren ríos de leche y miel y donde dispondremos de 40 vírgenes desnudas para satisfacer nuestros deseos.

—¿Y quién te ha dicho eso, Mohamed?

—El ulema de la mezquita, que ha recibido la orden del mullah.

—¡Coño!, si eso es tan bueno, ¿por qué no se ponen ellos el cinturón?

—Porque nosotros somos los elegidos, Mustafá.

—Nosotros no, Mohamed. Yo no puedo beber leche por lo de mis piedras en el riñón, y de la miel ni probarla: tengo el azúcar disparao.

—¿Y las vírgenes? ¿Qué me dices de las vírgenes?

—Mira, Mohamed, esto no se lo he dicho nunca a nadie, pero yo soy más maricón que el Boris Izaguirre.

09/09/2008 20:25 Autor: jose-b. #. Tema: Humor Hay 3 comentarios.

S O B R I N O

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Algo parecido fue lo que llevó el “sobrinito” a la fiesta de fin de año.

A estas mujeres, de medio cuerpo hacia arriba las envidian algunas mujeres; 

de medio cuerpo hacia abajo, algunos hombres.

En aquella época yo vivía en el Pueblo de Vallecas. Allí también vivía mi amigo Juan, al que llamábamos  El tartaja” porque se encasquillaba hablando, y del que hago referencia en otro lugar de este blog. El hombre más valiente que he conocido. Lo pasábamos en grande y nos reíamos mucho porque tenía un gran sentido del humor, pero no hay nada perfecto y Juan tenía su defecto: un sobrino con más plumas que un zorzal.

En Atocha, a veces, coincidía con el sobrino de Juan, que también trabajaba, pero en otra cosa muy distinta: era “telonero” de no sé qué tipo de espectáculo. Cuando le veía subir al bus me daban las siete agonías de la muerte juntas. Empezaba a llamarme a gritos: “¡Jooose!, ¡Jooose!”, mientras hacía unas cosas muy raras con las manos, simulando un saludo y se estremecía como si sufriese escalofríos por todo el cuerpo.

Los ojos de los pasajeros noctámbulos parecían comandados por un mando digital: todos se dirigían a mí como si se tratase de un solo ojo. Una vez sentado a mi lado empezaba a contarme cómo le había ido la noche, pero a grito pelado.

—Jose, hoy tenías que haberme visto: he tenido una actuación brutal. Imagínate el escenario completamente a oscuras; de pronto lo ilumina un cañón de luz y aparezco yo con un bikini de lentejuelas cantando el “Fumando espero”.

Yo no dejaba de pensar cómo me aguantaba y, a pesar de la amistad con Juan, no le daba un tortazo en la boca para que se callara (con la mano abierta, claro), o por lo menos no lo había mandado a hacer puñetas, por no decir algo más grosero.

Un día de diciembre Juan se acercó a mi casa para decirme que no buscase nada para la fiesta de noche vieja, porque íbamos a celebrarlo en su casa y que no llevásemos chicas porque su sobrino se encargaba de llevar a unas amigas. Yo en eso no le pude complacer porque tenía una novieta que no podía dejar tirada una noche como esa.

Llegó el día señalado y, después de las tomar las uvas con la familia, nos fuimos a casa de Juan. Al rato apareció el sobrino acompañado de aquellas cuatro bellezas que parecían modelos de las que salen en las revistas: más femeninas, más guapas y mejor maquilladas que todas las chicas que había allí juntas.

Los que no tenían novia vieron el cielo abierto y los que la teníamos sentimos envidia, pero no sana: envidia pura. Empezó la fiesta, y mi amigo Juan, como jefe del cotarro, se eligió a la más guapa de las invitadas por su sobrino. Fue una noche tremenda, una bacanal hasta donde los cánones de aquellos años permitían. Juan le hizo a la chica un lavado de campanilla con la lengua y cada vez que pasaba junto a mí me guiñaba el ojo para darme a entender que estaba triunfando con la reina de la noche.

Sobre las 6:00 de la mañana, cuando ya teníamos todos la sangre color Johny Walker (etiqueta roja, que es más barato), el bellezón preguntó si alguien se atrevía a ayudarle a cambiarse de ropa, mientras se dirigía a una mochila donde guardaba la ropa que debía ponerse. La puerta de la habitación parecía la del Metro en hora punta un día de trabajo, por la cantidad de chavales queriendo entrar todos al mismo tiempo. Aquello era un verdadero espectáculo: un cuerpo que mareaba desnudándose con parsimonia, mientras que decenas de ojos no perdían detalle. Pero aquello era un huevo Kinder: tenía sorpresa, y la sorpresa era que cuando se quitó las braguitas llevaba pegado con esparadrapo un chorizo que parecía el anuncio de Revilla.

Entre todos los que estábamos allí no éramos capaces de evitar que Juan matara a su “reina”, pero al final conseguimos que los cinco pudieran marcharse sin daño alguno. Lo que es seguro es que el día siguiente al que encuentre a su sobrino, iremos de entierro, porque el chaval, conociendo a su tío, despareció de Madrid.

05/09/2008 18:04 Autor: jose-b. #. Tema: Humor No hay comentarios. Comentar.

BENDITA INFANCIA

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Recordando a Miguel

 

Estaba tocado por la mano del dios del arte, porque, como buen andaluz, tenía “un ánge que no se podía aguantá”. Había trabajado mucho en su vida y en muchos sitios. En la última etapa de su vida se dedicó a conducir autocares haciendo grandes rutas por toda Europa, y cuando se acercaba a su jubilación la empresa lo puso de asesor de conductores inexpertos y a hacer algunos servicios dentro de la ciudad, entre el que destacaba el transporte escolar.

 

Este hombre, de nombre Miguel, era una enciclopedia de la anécdota, un libro viviente. Me gustaba oírle porque siempre tenía una historia relacionada con cualquier tema que saliese a colación y casi siempre con humor, desdramatizando situaciones complicadas y riéndose hasta de su sombra.

 

Una de esas historias se refería a cuando él, con su autobús, iba recogiendo por una ruta predeterminada a niños con síndrome de Down y otras patologías mentales, para llevarlos a un colegio de educación especial. Éste era el servicio que más le gustaba hacer porque lo pasaba muy bien con los niños, a los que les tenía mucho cariño y, además, se sentía correspondido porque estos chavales tienen una sensibilidad especial. Cuando los críos iban subiendo al autobús a cada uno le iba diciendo una cosa, cuando no eran ellos los que se adelantaban, sobre todo el que conocía las preferencias futboleras del conductor:

 

—Miguel, viva el Madrid.

 

—Eso, Enriquito, que este año ganamos la copa de Europa.

 

O el provocador:

 

—Visca el Barça, visca el Barça, Miguel, jajajaja.

 

—Ricardito, o te haces ahora mismo del Madrid o no te dejo que subas al autobús —le gritaba Miguel mientras Ricardito corría hacia la parte trasera del autobús para evitar que cumpliera su amenaza.

 

La misión de Miguel se limitaba sólo a conducir, pero en más de una ocasión había echado una mano cuando el caso lo requería, aunque para eso en el coche viajaban dos ayudantes para cuidar a los niños durante el trayecto: María, una chica joven, recién casada, e Isabel, una mujer de cuarenta y muchos años, con gran experiencia en su profesión, quienes, aparte de poner orden, eran las encargadas de la limpieza interior del vehículo después del servicio.

 

Un día, a la vuelta del colegio, entre la algarabía que acompañaba a los desplazamientos, destacó un grito desesperado:

 

—¡Para, Miguel, que quiero mear!

 

—Espérate un poquito, que ya estamos llegando a casa.

 

—¡Que no, que me estoy meando!

 

El conductor se arrimó al arcén, puso los intermitentes de emergencia en marcha, paró el vehículo y abrió la puerta:

—Vamos, una que lo ponga a hacer pis antes de que se lo haga encima y nos manche el asiento.

 

Isabel hizo un gesto a María para que se encargara del chaval, mientras ella controlaba al resto. María no lo hacía de buena gana, porque el chico se había empeñado en que no quería soltar su cartera, lo que le mantenía las manos ocupadas y era María la que debía ayudarle, mientras Miguel observaba a los dos, que estaban de espalda: el chico gritando y María manipulando en su bragueta. De repente, María soltó un grito:

 

—¡Qué barbaridad! ¿Has visto lo que tiene aquí el niño este? —decía a Miguel mientras giraba al chico para que el conductor pudiese verlo—. Pero si la tiene más grande que mi marido.

 

—Que tu marido y que cualquiera…, ya quisiera yo una como esa para pasar un fin de semana.

 

El niño, mientras miccionaba no paraba de gritar: “¡Mira, tengo pelos; tengo pelos!”

 

Miguel e Isabel se reían a carcajadas y María permanecía ruborizada con aquella cosa tan desproporcionada en la mano.

 

 

 

12/08/2008 10:12 Autor: jose-b. #. Tema: Humor No hay comentarios. Comentar.

AVISO A NAVEGANTES

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08/08/2008 20:12 Autor: jose-b. #. Tema: Humor Hay 2 comentarios.

CHASCO

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Se había levantado nervioso, agitado. Era el día elegido: hoy le daría la gran sorpresa a su novia, sorpresa que llevaba guardando como el secreto más preciado para él durante casi un año.

 

Había comprado un chalet con maravillosas vistas, había empleado todos sus ahorros en reformarlo a su gusto y, por fin, estaba terminado. Era una vivienda de ensueño, amplias habitaciones, todo exterior con grandes ventanales, miradores y una gran terraza desde donde se contemplaba el mar.

 

Pero donde Juan se había esmerado más fue en el dormitorio. Instaló una cama de 2 x 2 metros, forró de espejos todas las paredes e incluso el techo, de forma que desde cualquier punto de la cama podían contemplar sus cuerpos desde todos los ángulos posibles.

 

La novia estaba tan emocionada al ver el chalet, que no era capaz de negarle nada; así que, después de hacer una visita al mueble-bar, decidieron estrenar la enorme cama. Se desnudaron el uno al otro con parsimonia. Juan estaba encantado de que con sólo un movimiento de ojos contemplaba el cuerpo desnudo de su novia desde todas las perspectivas. Ella también.

 

La tumbó en la cama boca arriba y él, sobre ella, empezó a besar su cuello, después buscó su boca, volvió al cuello y empezó a descender hacia sus pechos sin dejar de besarla. No paró ahí, siguió descendiendo dejando una estela de saliva hasta su pubis. Allí se detuvo, separó las piernas de ella, mientras se incorporaba y quedaba él de rodillas. Acercó su cabeza hacia el sexo de su novia, dispuesto a disfrutar y a hacerla disfrutar, embriagado por el olor que desprendía a almizcle.

 

De repente ella le agarró por la cabeza y le separó con violencia: él la miró sorprendido y pudo ver cómo cerraba con fuerza sus ojos mientras en su boca se dibujaba un gesto que no supo distinguir si se trataba de una sonrisa mal disimulada o de una arcada contenida. Elevó un poco más la vista y allí, encima de sus testículos, como bola de Navidad adornando el árbol, estaba la maldita almorrana.

 

25/07/2008 11:20 Autor: jose-b. #. Tema: Humor No hay comentarios. Comentar.

Trueque moruno

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He oído la historia cientos de veces. Muchas mujeres que han ido de vacaciones a países árabes vienen contando que el morito de turno quiso cambiarla por camellos (el número de estos rumiantes va en función de la fantasía de la turista).

 

Yo, que he vivido diecisiete años en países árabes, estoy en disposición de decir que esto es completamente falso por las siguientes razones:

 

— El camello o el dromedario es el medio de vida del beduino.

— Transporta sus mercancías y a él mismo a través del desierto.

— La mujer sólo le produce gastos.

— Además, si son camellas o dromedarias le dan leche, alimento muy importante en el desierto, y cuando la travesía es larga le alivian su necesidad sexual.

 

Y es que piensan que donde se ponga una buena camella, que se quiten todas las turistas.

 

24/07/2008 12:08 Autor: jose-b. #. Tema: Humor No hay comentarios. Comentar.

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¿Qué hacen tus muelas mientras duerrmes?

23/07/2008 23:00 Autor: jose-b. #. Tema: Humor Hay 2 comentarios.

SOBRE EL CHAT

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Paco estaba y se sentía solo. Encendió el ordenador y entró en un chat para buscar a alguien con quien distraerse un poco y olvidar su soledad. Pensó ponerse un nick acorde con su estado de ánimo y se le vino a la mente “Anacoreta”, pues así se sentía él.

Enseguida le abrieron un privado. El nick no le entusiasmaba mucho (Penetraitor-24), pero decidió entablar una conversación:

—Hola.

—Buenas noches, Penetraitor-24.

—Déjame adivinar: tu nombre es Ana y tu apellido Coreta.

—Chico listo.

—Es que me lo has puesto muy fácil, jajajajaja.

—No creas. Mucha gente piensa que anacoreta es un eremita, vamos, un ermitaño de esos que viven solos.

—Es que hay gente para todo, jajajajajaja.

—¿El 24 son tus años? Porque lo otro está muy clarito.

—Jajaja, no, son centímetros; en realidad son 25, me he puesto uno de menos porque estaba harto de que me pincharan para decirme: “Penetraitor-25, por el culo te la hinco”, jajajajajaja.

—Da gusto encontrar por aquí gente tan inteligente como tú.

—Te propongo un juego. Tú me haces una pregunta sobre mí y yo una sobre ti; eso sí, contestando con sinceridad.

—Vale. Ahí va la mía: ¿cuál es tu nombre?

—Me llamo Maximiliano, pero mis amigos me llaman Maxi, jajajajaja. ¿Estás casada?

—Tienes algún perjuicio con el estado civil de las personas.

—No, pero me gustan las casadas y las separadas, tienen más morbo.

—Pues lo siento, yo no tengo ni pareja, pero eso sí, he tenido varias.

—Es igual, tienes experiencia, que es lo que importa.

—Vas directo al grano, ¿eh?

—Pues sí, te voy a ser sincero, me tienes muy excitado… estás buenísima.

—¿Cómo puedes decir eso si no me has visto?

—Tengo una imaginación portentosa, y te imagino estupenda. ¿De dónde eres?

—De Madrid.

—Estoy solo en casa, ¿por qué no te acercas y nos lo montamos en mi apartamento?

—¿En qué zona vives?

—Vivo en la calle Magnolias, número 234, en el segundo izquierda, en La Latina.

—Dame una hora, tengo que depilarme los pelos del escroto.

—¿Escroto? ¿Eres un maricón?

—No, un transexual.

—Tú lo que eres es un hijo de puta maricón y me voy a cagar en todos tus muertos.

Ni que decir tiene que Penetraitor-24 desapareció del chat.

23/07/2008 11:19 Autor: jose-b. #. Tema: Humor No hay comentarios. Comentar.




LOS ESCRITOS DE DISCÓBOLO

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