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LOS ESCRITOS DE DISCÓBOLO

EL PODER DE LA MENTE

EL PODER DE LA MENTE

 

Hubo una época de mi vida en la que, a raíz de una experiencia de percepción extrasensorial fortuita, sentí un gran interés por la parapsicología y adquirí bastantes libros que trataban sobre el tema, entre los que destacaba la Enciclopedia de las Ciencias Ocultas y la Parapsicología, de ocho tomos, y me convertí en un gran conocedor de los fenómenos paranormales.

Llevé a cabo muchos experimentos, bueno llevamos, porque yo embarcaba a mis amigos en mis historias, unos con más éxito que otros, desde la oui-ja a las megafonías,  pasando por la escritura automática, para la que me fabriqué un artilugio especial. Pero de todos ellos, del que guardo mejor recuerdo fue de uno que consistía en que cuatro personas, valiéndose de un solo dedo elevaban una silla con una persona sentada hasta la altura de la cabeza (una levitación con cierta ayudita).

Vinieron a cenar a casa dos matrimonios amigos, y después de la cena nos pusimos manos a la obra. Primero elevamos a una mujer de poco peso, y, admirados por el resultado, decidimos repetir el experimento, pero esta vez haciendo que se sentara en la silla la persona más corpulenta de las que estábamos en el salón de mi casa: mi amigo Jose, individuo de casi 90 kilos.

Cuando la silla se encontraba a la altura de 1,5 m, a mi amigo Manolo, que era uno de los que elevaba la silla con su dedito, se le escapó un pedo que, aunque lo intentó, no pudo ahorcarlo. La mujer, que también estaba en el experimento, muy discreta ella, soltó una carcajada y un grito: “Manolo, ¿qué haces?”. Todo el disimulo de los restantes no valió para nada porque empezamos a reírnos, perdimos la concentración, la silla se cayó y el golpetazo en el suelo fue tremendo para el que estaba sentado.

 

 

 

M E L A N C O L Í A

M E L A N C O L Í A

                                        A ti, por quien moriría,

                                        me gusta verte llorar.

                                        En el dolor eres mía,

                                        en el placer te me vas.

Eduardo Marquina

 

 

 

 

DIÁLOGOS CON MI PULPO

DIÁLOGOS CON MI PULPO

 

PULPO EN PLAN CHULETA

 

 

Se encontraba Discóbolo sentado, como siempre, en su ordenador, cuando oyó que el timbre de la puerta sonaba con insistencia.

 

—Voy, un poco de calma, que no estoy para esprintar.

 

Al abrir la puerta, una masa viscosa con ocho tentáculos se le lanzo encima y comenzó a abrazarle.

 

—Pulpo, qué alegría, creí que habrías caído en las redes de arrastre de algún pesquero o atravesado por el tridente de algún submarinista desaprensivo.

 

—No ha nacido el que se atreva, Discóbolo, ya sabes que a chulo y a la taba se murió el que me ganaba.

 

—No cambias, Pulpo. Cuéntame qué ha sido de tu vida.

 

—Lo de siempre, dejando mal al Tenorio: Yo no digo poesías, pero follo que te cagas.

 

—O sea, que después de estar casi un año perdido, apareces vacilón y colocado.

 

—Que no, Disco, que no. Es que este año he vivido rodeado de gente marginada, macarra y de mal vivir. Disfrutando de la noche; vamos, saliendo más de noche que el camión de la basura. Además, sabes que nunca he tomado drogas y que no pienso volver a hacerlo.

 

—Ahora dime que eres virgen y te creo.

 

—Te lo juro por mis niños, Discóbolo.

 

—¿Y a qué viene ese vocabulario de chulo barriobajero?

 

—Es que he aprendido mucho por esos barrios castizos.

 

—La verdad es que físicamente te veo muy bien.

 

—Para conseguir este cuerpazo me he machacado todos los días durante un fin de semana. Me apreté no una, ni dos, sino tres series de abdominales de una repetición y me hice un par de tablas: una de quesos y otra de ibéricos.

 

—Bueno, déjate de tonterías porque me apetece seguir contigo aquellas charlas que teníamos, cuando te enfadaban los temas políticos y teníamos nuestras discusiones constructivas para ambos, y digo “ambos” por ser exageradamente amable contigo. Quiero saber de tu vida, de tus amoríos, si te has casado, cómo te va en el trabajo, etc.

 

—¿No te parecen muchas preguntas a la vez?

 

—Vale, empieza por donde quieras.

 

—De casarme, nada. Todos mis amigos están divorciados. Les han quitado los hijos, el piso, y encima tienen que pagar una pasta al mes y a sus ex mujeres se las follan cubanos sin papeles. Según estos amigos, después de la vuelta del viaje de novios, su felicidad fue cayendo en picado, así que, a riesgo de joderme la columna vertebral, haré como Juan Palomo: “yo me la chupo, yo me la como”, o si no las ventosas de mis tentáculos van a perder el poder de succión de tanto usarlas.

 

—Es decir, ¿que sigues de juerga en juerga?, y, por favor, modera tu lenguaje, que algún día esto lo leerán mis nietos y no quiero que se lleven una opinión equivocada de su abuelo, por aquello de “dime con quién andas y te diré quién eres”.

 

—¿Te ofende? A ti lo que te pasa es que, desde que no estoy contigo, pierdes más aceite que las furgonetas de Locomía y un gitano juntas. Y sí, me paso todas las noches de cacondeo. Es que me he convertido en una ONG del sexo, y ahora, en verano, con unos cursitos de idiomas, ni las extranjeras se me escapan. Toma nota, ignorante: tu sei la più bella del mondo (quiero acostarme contigo); Io sono innamorato di te, ¿vorresti sposarti con me? (mis amigos ya han pillado cacho, ¿por qué no te acuestas conmigo para que no se rían de mí mañana?). ¿Ves? Si a esa cultura le añades este físico, pues éxito asegurado. Además, me he endurecido mucho: ya no me dan pena las necesidades fisiológicas de las pulpitas. Y es que al mirarme al espejo me he dado cuenta de que estoy llamado a ocupar el gran hueco que ha dejado Nacho Vidal al retirarse.

—Tendré que reeducarte.

 

—Anda ya. ¿Prefieres que sea un pijo superhastiado a que me confundan con esos mugrosos parásitos sociales de ideología peligrosa de izquierda? ¡Qué superfuerte, tío! ¡O sea, que no se desparramen!, ¡¿vale?!

 

—Desde mañana, te quiero ver aquí para empezar las clases. Venga, sigue contándome cosas de ti.

 

—Bueno, del trabajo… sabes que soy muy exigente, así que he aceptado un curro donde me pagan una miseria por trabajar doce horas cada noche. Trabajo de desatrancador de tuberías… femeninas.

 

—Mejor es dejarlo, ya mañana hablaremos de cómo tienes que hablar; si no lo haces así, tienes dos opciones: o “a la gallega”, o volver al río de donde te saqué.

 

—Ok, brother.

 

 

L I B E R T A D

L I B E R T A D

                                   Tengo unas ganas de vivir tremendas,

                                   porque en el frío que mi vida tiene,

                                   ha puesto Dios un sol que la encandila.

 

                                   Tengo unas ganas de vivir sin orden,

                                   porque mi vida ha sido rigurosa,

                                   y quiero hacerla estallar en mil pedazos.

 

                                   Tengo unas ganas de vivir sin normas,

                                   que me encadenan a lo que los otros

                                   les parece que es bueno, y me aniquila.

 

                                   Quiero vivir mi libertad auténtica,

                                   bebiendo el agua de mis pozos íntimos

                                   y amando mis instintos verdaderos.

                                   Quiero vivir mi amor bárbaramente,

                                   sin olvidar ¡ya que se que tengo alma!

                                   para que mi pasión sea un tormento.

 

                                   Quiero vivir mi amor al aire libre,

                                   sin rascacielos y sin ateneos,

                                   exactamente igual que los gorriones.

 

                                   Quiero vivir mi amor sobre tus labios,

                                   para sorber tu vida lentamente

                                   como moja la lluvia las praderas.

 

                                   Quiero vivir mi amor sobre tus ojos

                                   para mirar mi mundo en tus pupilas

                                   y estar así orgulloso de mi mismo.

 

                                   Quiero tener tus labios entreabiertos, 

                                   tu mirada perdida, aquel aliento,

                                   de tu boca quemándome en la mía.

 

                                   Quiero probar, si es que dos seres se aman,

                                   que brotan primaveras en sus vidas,

                                   y corren por sus pulsos mil caballos.

 

                                   Quiero ser arrastrado en la corriente

                                   y que tu amor se lleve en su crecida

                                   todo mi ajuar hacia ninguna parte.

 

Desconozco al autor.

B É S A M E

B É S A M E

 

                    Cuando me sientas cansado, apático y deprimido,

                    y quieras hacer algo por mí, bésame.

                    Eso hará que mi alma se ilumine

                    y mi imaginación vuele hacia ti.

                    Eso hará que el roce de tus labios

                    cree una corriente magnética entre los dos

                    y desaparezcan todos mi temores.

                    Eso hará que la proximidad de tu cuerpo

                    cree un camino imaginario que me conduzca hacia ti,

                    hacia tu playa, a ese hueco en tu cama,

                    en tu corazón y en tu alma, que me tienes reservado.

                    Estando en tu hueco, lo demás no tiene importancia.

                    Así que, cuando veas que agonizo, bésame,

                    porque aunque esté muerto resucitaré.

 

 

R E T A Z O S

R E T A Z O S

 

 

Tengo muchos años, seguramente más que todos vosotros. He hecho de todo en la vida, creo que lo único que me falta es montar en globo y tener relaciones homosexuales, aunque nunca es tarde para subir en globo.

 

Desde los nueve años, mis vacaciones de verano me las pasaba trabajando de “traidor” en una editorial (¡niño, tráeme pacá el botijo!, ¡niño, vete a por un bocata con 2 pesetas de chorizo!). Después, mi Universidad fue la calle, el Mundo.

 

El otro día, leyendo Retazos de vida, de SugSpice, vi que tenía algo en común con él: yo también soy un pied-noir, he perdido a un hermano y a mis padres, y sé el desgarro que eso te produce, sobre todo la muerte de mi madre que, a pesar de mis años, es cuando sentí que se partía el cordón umbilical que me había tenido unido a ella y noté el sentimiento de impotencia más grande de mi vida. En lo referente a la música me lleva mucha ventaja, ya que yo quise aprender a tocar la guitarra, pero como las clases eran gratis, el profesor me dijo que sólo quedaban plazas para bandurria. Lo único que aprendí a tocar fue “clavelitos” (mi-fa-mi-fa-mi, mi-fa-mi-fa-mi) antes de mandarlo a hacer puñetas.

 

Después, en París, donde en mayo del 68 unos gendarmes me metieron en un furgón y casi sin darme cuenta de nada me pusieron directamente en España por la simple tontería de encontrarme, por casualidad, en medio de un follón donde la gente lanzaba adoquines a la policía y yo los fotografiaba, aunque en el informe policial ponía que yo portaba en mis manos cuarto y mitad de adoquines. Una vez en España fui “invitado amablemente” a hacer el Servicio Militar. Allí me encontré con un español nacido en Orán (Argelia), que, según él, que era mayor que yo, y también repescado, había sido miembro activo de la OAS (Organisation de l’Armèe Secrète). En cuanto llegaron los legionarios al campamento, nos alistamos con ellos.

 

En aquellos años había una competencia atroz con Regulares 2 y desfilábamos a 180 pasos por minutos y no a los 140 que lo hacen hoy, según oí en la tele. Por la mañana tenías que ir vistiéndote muy despacito, sin que lo notara el imaginaria, porque al terminar el toque de corneta ya tenías que estar formado en el patio. Desayuno e instrucción a tope. Otros días tiro, marchas, en fin, todo el día liados.

 

Pues este pied-noir, de apellido Pagán, en las clases de teórica (asignatura sobre armamento, tácticas de combate, etc.) se quedaba frito, lo que llevaba implícito hacer unas cuantas flexiones o un paso ligero de esos que las rodillas llegan hasta la frente. Un día de fuerte calor africano mi compañero pegaba cabezadas de todos los colores, hasta que se percató el suboficial que impartía la clase:

 

—Pagán, hágase 20 flexiones a ver si eso le quita el sueño.

 

—No pienso hacerlo, puede usted tomar las medidas que crea más oportunas.

 

—Muy bien, voy a dar parte por escrito de usted porque yo no tengo autoridad para meterle el paquete que le va a caer, ni el que a mí me gustaría.

 

—Le advierto que alegaré en mi defensa que usted es nulo como profesor, a no ser que me explique cómo se coloca una bomba en una caja de cerillas, o en un coche para que explosione nada más arrancar o a los diez minutos de puesto el motor en marcha.

 

—Usted no puede alegar nada; usted ha cometido un acto de indisciplina muy grave y deberá enfrentarse a las consecuencias, y como usted es nuevo, le advierto que no le van a gustar nada.

 

No sé lo que pasó, si los mismos legionarios le pusieron al corriente de lo que se jugaba, pero el caso es que desertó. Seguro que pasaría a Marruecos, ya que dominaba perfectamente el árabe. Ni siquiera se despidió de mí, no sé si porque yo le había dicho que de niño “trabajé” en el periódico del FLN (Front de Libération Nationale) argelino o simplemente por razones logísticas.

 

Todos tenemos un pasado, una vida, unos más dura que otros (la vida); por eso, puedo aconsejar y aconsejo (sin cachondeo) que procuremos olvidar lo malo pasado y hacer lo imposible por hacer agradable el tiempo que quede por vivir.

 

C L O N A C I Ó N

C L O N A C I Ó N

 

CLONACIÓN

 

Opino que todo lo que el hombre imagina es capaz de realizarlo; sólo necesita dinero para las investigaciones y, sobre todo, tiempo. Se han realizado estudios y logrado inventos que han conseguido, entre otras cosas, anular nuestra capacidad de asombro.

 

En una de las ciencias que más se ha progresado ha sido en la Genética, desde que se logró descifrar el genoma del homo sapiens. Leyendo sobre el tema, y como el imaginar es libre y gratis, mientras por mis ojos iban pasando palabras como manipulación genética, ADN, secuencias genéticas, clonación, etc., al mismo tiempo mi cerebro iba creando una película en la que la ciencia ya había avanzado lo suficiente como para clonar a personas con la misma facilidad que hoy se determina el ADN de alguien.

 

Se podría clonar a cantidad de santos, de los cuales tenemos algunas reliquias; políticos importantes (no estoy pensando en nadie en concreto, así que no os asustéis); hombres de ciencia, mentes privilegiadas que nos han dejado y que, con los medios científicos que hoy día poseemos, serían muy beneficiosos para la Humanidad, aunque no sé si en un entorno distinto sus mentes responderían de igual forma.

 

Pero, sobre todo, partiendo de los restos de sangre depositados en la Sábana Santa, suponiendo que sea auténtica, podría clonarse al mismo Jesucristo, aunque creo que esto que estoy escribiendo ya es un sacrilegio para los cristianos. También pienso que las clonaciones sólo podrán ser físicas, porque somos nuestra educación y nuestro entorno, especialmente en nuestra infancia, que es el período que nos marca.

 

 

 

A S F I X I A

A S F I X I A

 

                                 Me ahoga el aire al respirar tu ausencia,

                                 que llena a borbotones el vacío

                                 que quedó tras de ti, tan mudo y frío,

                                 y me asfixian la duda y la impotencia.

 

                    Me oprime el aire, sí, sin tu presencia,

                         y en busca de tu sombra desvarío

                         y mantengo el absurdo desafío

                         de no querer rendirme a la evidencia.

 

                         No estás aquí aunque lo ocupas todo

                         y me inundas de angustia y de tormento;

                         todo lo invades, lo acaparas todo.

 

                         Y presa de este ahogo, cruel y lento,

                         voy buscando un resquicio, algún recodo,

                         donde aún pudiera respirar tu aliento.

 

 Gea.

 

La primera vez que leí a esta autora quedé impresionado por su perfección, a la altura de los mejores poetas, vivos y muertos. Espero que un día publique un libro de sonetos, para que sirva de ejemplo de poetas y satisfacción de lectores.