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LOS ESCRITOS DE DISCÓBOLO

Plegaria de un agnóstico

Plegaria de un agnóstico

¿Hasta cuándo, Señor?... ¿Hasta cuándo he de sentir la agonía de la muerte antes de morir?

 

¿Hasta cuándo, Señor?... ¿Hasta cuándo he de mirar esos ojos, en otros tiempos alegres, brillantes por la contención continuada del llanto?

 

¿Hasta cuándo, Señor?... ¿Hasta cuándo voy a estar haciendo sufrir a esta mujer que me ha entregado su vida a cambio de casi nada?

 

¿Hasta cuándo, Señor?... ¿Hasta cuándo voy a estar diciendo a mis hijos que me encuentro bien cuando ellos y yo sabemos que estoy mintiendo?

 

¿Hasta cuándo, Señor?... ¿Hasta cuándo tendré que decir a mis nietos que pronto me curaré y podré jugar con ellos?

 

¿Hasta cuándo, Señor?... ¿Hasta cuándo crearé ansiedad e inquietud entre mis amigos haciéndoles temer el inevitable desenlace?

 

¿Hasta cuándo, Señor?... ¿Hasta cuándo?

ESCRIBIR BIEN

ESCRIBIR BIEN

Escribir bien, en contra de lo que piensan algunos, es fundamental. Pero la virtud, como siempre, no está en los extremos, y yo diría que prefiero leer un mensaje lleno de faltas ortográficas que uno escrito con el diccionario de sinónimos y antónimos encima de la mesa del ordenador, siempre que dicho mensaje exprese algo con interés para los que lo leen. Veamos algunos ejemplos de ambos extremos:

 

“Hacía un día extraordinario, excelente, singular, sorprendente, prodigioso y asombroso, y aquel hombre que caminaba por la calle llevaba un gabán estrafalario, estrambótico, grotesco y chocante...”, lo podíamos cambiar por “hacía un día estupendo y aquel hombre que iba por la calle llevaba un abrigo ridículo...”, sin más. Y esto sin meternos en textos que ni el que los ha escrito se ha enterado de lo que quería decir.

 

Ahora veamos el uso erróneo de comas, tildes y faltas ortográficas: Es muy conocida la anécdota de la sentencia que dice: “Resultando que no, se le condena a muerte”, suprimir esa coma supone salvarte de la silla eléctrica, por ejemplo.

 

Otro caso puede ser el de la frase: “Un beso dulce, amor”. Así escrito el beso es el dulce, pero si ponemos la coma detrás de beso, el dulce es el amor.

 

En relación a la tilde, todos sabemos que no es igual “un examen de inglés” que “un examen de ingles”.

 

Yo soy un ignorante en gramática, por eso me gusta escribir palabras como “endibias”, porque, como es correcta con be y con uve, no corro el riesgo de equivocarme.

 

Y, para terminar, quisiera que algún erudito de los que puedan leer este blog me ayudara a terminar esta frase: “Llevaba una vaca encima de la baca de mi coche. Al derrapar en una curva se cayeron las dos.... ¿vacas?, ¿bacas?”

LA MUJER DE LA ESTACIÓN

LA MUJER DE LA ESTACIÓN

Estación de Atocha (Madrid)

Inteligente y sencilla,

verdadera maravilla

de mujer.

 

Amena y muy divertida,

sensata y controvertida

a la vez.

 

Monumento a la belleza,

de los pies a la cabeza

y al revés.

 

Mujer por mí deseada,

sensualidad reflejada

en su piel.

 

Un día que, por ventura,

la vi en aquella estación,

conocí su vida dura;

se nos unió el corazón.

 

Después de medio contarme

lo que no quería contar,

a un paso de enamorarme,

yo la quise consolar:

 

¿Quién se merece tu espanto?

¿Quién tu pena? ¿Quién tu llanto

y tu sufrir?

 

¿Quién puede ajar una flor?

¿Quién es el maltratador

tan ruin?

 

¿Quién de noche? ¿Quién de día?

¿Quién cercena tu alegría

y tu reír?

 

Te has cruzado en mi camino

quiero cambiar tu destino

y tu vivir.

MENSAJE DESPUÉS DE MUERTO

MENSAJE DESPUÉS DE MUERTO

Más de treinta años casado con esta mujer.

 

Cuánto amor me llevo y cuánto amor te dejo.

Esta frase, pronunciada en la película Gosh, la hago mía porque quiero decirte que aunque yo haya muerto, si tú lo deseas, no moriré. Estaré contigo, te protegeré, te daré compañía en las noches de soledad, en las noches en que te encuentres sola con tu dolor; en las noches en que creas que el mundo no tiene sentido para ti. Mi espíritu estará contigo, aferrado a un amor que ni siquiera la muerte pudo destruir. Yo te esperaré en mi eternidad, no me alejaré de ti.

 Creo que en esta vida no he hecho daño a nadie y creo que tengo derecho a disfrutar del cielo. Pero el cielo sin ti es imposible. Si tú no estás no existe para mí el cielo. Nadie que sea justo puede separarnos hasta el fin de los tiempos. Sólo deseo que los años que vivas seas feliz mientras yo te contemplo con la esperanza de tenerte de nuevo, de seguir algún día gozando de tu amor.

Tú sabes, igual que yo, que los dos somos un mismo ser, una misma esencia dividida, pero que el destino quiso hacer justicia juntándonos. Tú eres mi carne, tú eres mi sangre, tú eres mi aliento, tú eres mi vida y tú eres yo, y yo soy tú. Tú eres la razón de mi existencia pasada, presente y futura. Tú eres mi amor. Te espero.

Otro más

Con éste, igual

Cuidadín

¿Qué venden aquí?