Blogia
LOS ESCRITOS DE DISCÓBOLO

Poesías mías.

A MI MADRE

A MI MADRE

Mi madre y yo cuando me contaba historias.

A mi madre y, por extensión, a todas las madres

 que no han tenido nada fácil criar a sus hijos.

 

Jamás yo podré olviarme

de lo mucho que has sufrío,

cuando pasábamos jambre,

cuando pasábamos frío,

cuando yo andaba descalzo,

tú sólo con un vestío,

que lo lavabas de noche

y estaba descolorío.

 

Cuando no te veía, llorabas;

cuando te veía, reías

y me contabas historias,

historias de fantasías:

“Hijo, cuando tú seas grande

me comprarás un cortijo,

con un grifo que eche agua

y una chimenea par frío”.

 

Después seguiste sufriendo

cuando tus hijos partían

a buscarse otra vida,

a buscarse la comía.

Algunos nunca volvieron,

la pena te consumía

y te fuiste de este mundo

con mu pocas alegrías.

 

Y no te compré el cortijo

como yo hubiera querío,

aquel cortijo con grifos

y chimenea par frío.

Ni contigo pude estar

el día que tú te has ío;

pero ya sabes, mamá,

que siempre estarás conmigo.

 

En una cosa, mamá,

Dios fue muy bueno contigo:

te llamó a ti la primera,

no viste morir a tu hijo,

y te libró del dolor

que nosotros hemos tenido.

Si es cierto lo que contabas,

lo tendrás ahí contigo.

 

Te quiero, vieja.