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LOS ESCRITOS DE DISCÓBOLO

DIÁLOGOS CON MI PULPO

DIÁLOGOS CON MI PULPO

El colectivo gay agradeciendo a Zapatero la ley

 

LEY DE MARICONES

 

—Hola, Discóbolo, estoy que trino.

 

—¿Qué te pasa hoy, Pulpito?

 

—Que estos sociatas han aprobado una ley para que se casen los maricones y las tortilleras, y lo peor es que pueden adoptar niños.

 

—Vamos, cálmate, es un derecho constitucional; son españoles, pagan sus impuestos y tienen derecho a vivir como ellos quieran, a vivir su sexualidad libremente, como hacen los heterosexuales. Lo que hasta ahora existía era una discriminación evidente.

 

—Claro, la discriminación también es evidente para los partidarios del incesto y de la poligamia, por poner un ejemplo de personas mayores de edad y con una opción sexual, pero jamás se aprobará porque suponen pocos votos. A mí me da igual, pero este país se ha convertido en el paraíso de los maricones. Ahora el raro es el que no pierde aceite. Todos los programas de televisión tienen su mariconcito.

 

—Por favor, llámalos homosexuales, es menos despectivo.

 

—¿Y qué me dices de la adopción? ¿Te imaginas a un niño decir que su padre es el de la barba y su madre el del bigote? Además, un niño criado entre maricones, será otro maricón seguro, porque lo verá normal en casa.

 

—Bueno, en algunos matrimonios heterosexuales hay niños que pueden decir que su madre es la del bigote, y ten en cuenta que todos los homosexuales han nacido de matrimonios heterosexuales.

 

—Pues imagínate que si de una pareja normal sale un maricón, qué no saldrá de dos maricones. Y no me digas que porque pagan impuestos tienen derecho a que les haga la Seguridad Social la operación de cambio de sexo, porque yo también pago mis impuestos, no puedo comer porque no tengo casi dientes, no veo porque soy miope y la Seguridad Social me ignora.

 

—Con el destino que se le da a los impuestos nadie está conforme: unos se quejan porque subvencionen a la Iglesia Católica, otros porque se hagan guarderías, y así podría continuar una lista interminable. Cada cual trata de arrimar el ascua a su sardina.

 

—Mira, Discóbolo, gente como tú y los llamados “tontos útiles”, los que votan a los partidos llamados progresistas, que progresan hacia atrás, estáis llevando a España a ser el país-hazmerreír del mundo. Por un puñado de votos, pues eso, como el hijo de Esteso, venden a su madre.

 

—Anda, Pulpito, tómate un Valium 10.

 

 

 

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