
|
E N V I D I A![]()
Al paso de mi morena la envidiaron los jarales, los verdes cañaverales y hasta la linda azucena.
De su belleza serena se enamoró un ruiseñor; y con su trino mejor y el ardor que lo envolvía entonó una melodía para declarar su amor.
En su vuelo un milano, al cruzarse en su camino, se lamentó de su sino por no haber nacido humano.
La brisa besó su boca, el aire peinó su pelo y las aves, en su vuelo, acariciarla querían, pero al ver que no podían lloraban con desconsuelo.
Comentarios » Ir a formulario |
LOS ESCRITOS DE DISCÓBOLO
Temas
ArchivosEnlaces
|