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DIOS, DESPIERTA![]()
Luchando cuerpo a cuerpo con la muerte, al borde del abismo, estoy clamando a Dios. Y su silencio, retumbando, ahoga mi voz en el vacío inerte.
¡Oh, Dios! Si he de morir, quiero tenerte despierto. Y, noche a noche, no sé cuando oirás mi voz. ¡Oh, Dios! Estoy hablando solo. Arañando sombras para verte.
Alzo la mano, y tú me la cercenas. Abro los ojos: me lo sajas vivos. Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.
Esto es ser hombre: horror a manos llenas. Ser —y no ser— eternos, fugitivos. ¡Ángel con grandes alas de cadenas!
Blas de Otero.
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LOS ESCRITOS DE DISCÓBOLO
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